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La Adoración en el Islam (parte 1 de 3): El Significado de la Adoración
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Descripción: El significado y componentes de la adoración en el Islam, junto a las formas internas de adoración.
Por IslamReligion.com
- Publicado 14 Apr 2008 - Última modificación 22 Jun 2008
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> Actos de adoración y ritos
> Los cinco pilares del Islam y otros actos de adoración
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El concepto y propósito de la adoración
en el Islam no se compara a ninguna otra religión existente. Combina lo
mundano con lo espiritual, lo individual con lo social, y el alma con el cuerpo.
La adoración tiene un rol único en el Islam, y a través suyo, la persona es
considerada un verdadero musulmán que somete su vida entera a la Voluntad de
Dios.
La importancia de la adoración puede
ser vista en el hecho de que ha sido prescrita por Dios en todas las religiones
anteriores al Islam. Dios dijo en el Corán:
“Por cierto que enviamos a cada nación un
Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Dios…” (Corán 16:36)
La adoración en el Islam tiene tantas
facetas que es difícil describirlas todas en pocas palabras. El significado más
general de la adoración en el Islam es todo lo que complazca a Dios, sean profesiones
de fe relacionadas al dogma o actos corporales. Puede incluirse todo lo que
una persona piense, intente, sienta voluntariamente, diga y haga. También significa
todo lo que Dios requiera del creyente, externamente, internamente o para con
sus semejantes. Esto incluye rituales, así como también creencias, actividades
sociales y comportamientos personales.
La adoración se divide en dos clases:
1) Creencias específicas,
sentimientos y actos visibles de devoción dedicados a Dios, que Él haya
ordenado.
2) Todos los demás actos de
bondad que el Islam alienta al musulmán a practicar en su vida.
Devoción a Dios
Esta faceta de la adoración significa
cumplir con ciertas obras que Dios ha ordenado, ya sea que estén relacionadas
con el ser interior o el cuerpo. En esta faceta de la adoración el musulmán no
se limita sólo a seguir Sus mandamientos, sino que también incluye dejar de
lado aquellas cosas que Él ha prohibido. Esta clase de adoración, puede
definirse como cualquier creencia, sentimiento o acción que se realiza por
considerarlo un acto de obediencia a Dios.
En este sentido, la adoración también
puede ser llamada “servicio a Dios”, pues hacer lo que Dios manda y evitar lo
que él prohíbe, es exactamente eso. Todos los seres creados son siervos de
Dios, les agrade o no, ya que están sujetos a las leyes que Él ha impuesto a Su
creación:
“Todos los que habitan en los cielos y en la
Tierra se presentarán sumisos ante el Clemente.” (Corán 19:93)
“¿Acaso desean una religión diferente a la de
Dios, siendo que quienes están en los cielos y en la Tierra se someten a Él
voluntariamente o por la fuerza? Y ante Él comparecerán.” (Corán 3:83)
Pero la adoración se diferencia del
servicio en que debe ser acompañada con amor, respeto y veneración. Ningún
acto de obediencia o servicio es considerado adoración a menos que sea acompañado
de estos sentimientos; se debe amar lo que se hace, amar, respetar y venerar a
quien se está obedeciendo.
Por eso, al discutir este asunto, se
debe enfatizar que la adoración es un derecho que se le debe atribuir sólo a
Dios. El Islam observa el estricto monoteísmo y no tolera que ningún acto de
veneración sea dirigido a otro que no sea Dios. Es solamente Dios quien merece
nuestra obediencia y nuestro amor devocional. Cualquier acto de veneración dedicado
a otras deidades aparte de Dios, sean semidioses, profetas, Ángeles, santos o
mártires, o sus reliquias, estatuas o retratos, se considera una violación del
monoteísmo, y quien lo comete abandona el Islam. Aunque alguien pudiera justificar
la veneración de los santos debido a su devoción a Dios, o sus reliquias como
recuerdo de ellos, el Islam no diferencia entre la adoración directa e
indirecta, o subordinada y primordial. Toda adoración o actos de veneración,
homenaje y obediencia deben ser ofrecidos solamente a Dios.
Las formas internas de Adoración
Como se ha mencionado anteriormente,
los actos de adoración prescriptos por Dios se relacionan con el ser interior o
con el cuerpo. Los que se relacionan con el ser interior son las creencias y sentimientos.
Los seres humanos debemos creer en ciertas verdades absolutas, tratadas en los artículos
de fe, y este es el aspecto más importante de la adoración. La creencia es la
base de lo que uno siente y hace, nuestras acciones y sentimientos se reflejan
en nuestras creencias. Si la creencia de una persona es incorrecta o débil,
nunca producirá el efecto deseado en sus sentimientos y acciones. Por ejemplo,
si una persona incorrectamente cree que Dios ha perdonado sus pecados sólo por
su profesión de fe, su creencia no producirá el sentimiento de temor devocional
deseado, que debe estar presente en su corazón, ni tampoco esta creencia hará
que la persona deje de pecar y realice actos virtuosos.
Dios nos ha ordenado tener ciertos sentimientos en
nuestros corazones, hacia Dios como así también hacia otros seres de su
creación. Los musulmanes debemos amar a Dios, temerle, respetarlo, confiar en
Él y venerarlo, y también debemos amar a nuestros hermanos musulmanes, tenerles
clemencia y compasión, amar la virtud y detestar el pecado. Todos estos son considerados
actos de adoración del ser interior porque pertenecen en esencia al
cumplimiento de los mandamientos de Dios; y por ellos seremos recompensados.
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Adoración en el Islam (parte 2 de 3): Las formas externas de Adoración
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Descripción: Las formas de adoración en el Islam y su complementación con las formas internas, el propósito y beneficio de la adoración.
Por IslamReligion.com
- Publicado 14 Apr 2008 - Última modificación 19 Apr 2008
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> Actos de adoración y ritos
> Los cinco pilares del Islam y otros actos de adoración
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Las formas externas de Adoración
A lo largo de la historia ciertas
religiones, por su evolución, han enfatizado las formas internas de adoración,
disminuyendo completa o parcialmente la importancia de las exteriores, mientras
que otros han enfatizado los rituales aparentes o visibles, disminuyendo el
valor de la espiritualidad. Como ya se ha mencionado anteriormente, en el
Islam no hay una separación absoluta entre lo interno y lo externo – el estado
interior produce manifestaciones externas, y las condiciones y acciones
externas deben tener consecuencias internas. Existe una correspondencia entre
el estado interno y externo, y cada uno tiende a modificar al otro. Todos los sucesos
internos encontrarán un equivalente en las acciones. Uno a menudo puede juzgar
el interior de una persona a través de su comportamiento exterior. Una persona
en un estado de miedo, por ejemplo, tiene cierta postura y expresión en su
rostro. A la inversa, si se adoptan ciertas expresiones o posturas resultan
los estados interiores equivalentes.
Los actos visibles de adoración
ofrecidos a Dios son fruto de la creencia del musulmán. Por esta razón, el
Islam no sólo requiere la fe en las verdades absolutas delineadas por su
doctrina, sino que también exige que esa creencia en Dios produzca acciones
visibles. No es suficiente con tener ciertas creencias para alcanzar la
salvación, sino que los actos son esenciales para lograr el éxito en esta vida
y en la próxima.
Dios ha ordenado a los musulmanes cumplir
ciertos mandamientos en el transcurso de sus vidas, ejemplificados en los cinco
pilares del Islam. Algunos actos de adoración tienen carácter diario, como las
plegarias, otros son anuales, como la caridad obligatoria (Zakat) y el
ayuno de Ramadán, y otros al menos una vez en la vida, como la peregrinación a
la Meca. Existen muchos otros actos de adoración preescritos en el Islam además
de los cinco pilares, algunos de los cuales son obligatorios y otros
voluntarios.
Aunque hay un ritual exterior
relacionado a estos actos de adoración, no deben confundirse con el simple ritualismo
o reglamentación. Los actos de adoración deben realizarse con la conciencia puesta
en la presencia y omnisciencia de Dios. Las acciones realizadas mecánicamente
producen autómatas y no ayudan al crecimiento espiritual.
“La piedad no consiste en orientarse hacia el
oriente o el occidente, sino que consiste en creer en Allah, el Día del Juicio,
los Ángeles, en los Libros Revelados, los Profetas, hacer caridad a pesar del
apego que se tiene por los bienes, a los parientes, huérfanos, pobres, viajeros
insolventes, mendigos y cautivos, hacer la oración prescripta, pagar el Zakat,
cumplir con los compromisos contraídos, ser paciente en la pobreza, la
desgracia y en el momento del enfrentamiento con el enemigo. Ésos son los
justos, y ésos son los temerosos de Dios.” (Corán 2:177)
El Propósito y Beneficio de la Adoración
Dios no necesita nuestra adoración. La
adoración ha sido legislada en el Islam y otras religiones previas para el
beneficio del ser humano, tanto a nivel individual como social. La adoración
es esencial para el crecimiento de la espiritualidad en la vida del ser humano.
La adoración formal enseña al individuo a amar a su creador y a desarrollar
conciencia de Dios. Dios dice:
“¡Oh, humanos! Adorad a vuestro Señor Quien
os creó a vosotros y a quienes os precedieron, para que así seáis piadosos.”
(Corán 2:21)
Dios también le dijo a Moisés:
“Adórame, pues, y haz la oración para tenerme
presente en tu corazón.” (Corán 20:14)
Los actos de adoración sirven como un
medio para recordar a Dios y mantener la relación con él. Los musulmanes rezamos
como mínimo cinco veces al día para mantener esta relación. Cuando uno
suplica, implora, adora a Dios, recita versículos del Corán, (el cual también
recibe el nombre de “El recuerdo”),
junto a otras formas de adoración a lo largo del día, va adquiriendo la
conciencia de que la Omnipotencia y Omnisciencia de Dios se encuentra con él todo
el tiempo.
La adoración crea un fuerte sentido en
los musulmanes para remover el mal de sí mismos y de la comunidad, y para
establecer la palabra de Dios en el mundo. Dios dice en el Corán:
“y haz la oración, que ciertamente la
oración preserva de cometer actos inmorales y reprobables.” (Corán 29:45)
Cuando una persona pasa su día
realizando actos específicos de adoración, está constantemente recordando el
propósito y objetivo de la vida, y esto le ayuda a llevar una vida de acuerdo a
la complacencia de Dios, haciendo lo que a Él le place y evitando lo que no.
Uno puede ver claramente el impacto que
la adoración tiene en un sentido colectivo. La sociedad es una conglomeración
de individuos, y cuando los individuos son espiritual y moralmente honrados, la
sociedad también lo es. La sociedad en su conjunto sentirá que Dios está
siempre observándolos; una sociedad cuya característica principal sea la
bondad, y donde el pecado y los vicios sean confinados, apartados o limitados.
Aunque para el Occidente acostumbrado al libertinaje
pueda parecer que la adoración y la obediencia a Dios es similar a la prisión y
esclavitud, la adoración y el servicio a Dios en realidad libera a los seres humanos
de todo tipo de subyugación humana. Una persona se libera de las cadenas de la
sociedad y los parientes, para complacer a su Único y Verdadero Señor. Esta es
la verdadera libertad que trae consigo seguridad y satisfacción. El servicio a
Dios es la verdadera fuente de libertad.
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La Adoración en el Islam (parte 3 de 3): Un sistema integral de Adoración
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Descripción: La vida entera de un musulmán, dedicada a la adoración, es una vuelta al estado original de armonía con el Creador y la creación.
Por IslamReligion.com
- Publicado 21 Apr 2008 - Última modificación 19 Apr 2008
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> Actos de adoración y ritos
> Los cinco pilares del Islam y otros actos de adoración
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Como se ha mencionado anteriormente, la
definición de adoración en el Islam es holística, incluyendo todo lo que una
persona percibe, piensa, pretende, siente, dice y hace. Significa todo lo que
Dios requiere externa, interna o interactivamente del creyente. Esto incluye
los rituales así como las creencias, el trabajo, las actividades sociales y el comportamiento
personal.
Hay una distinción entre lo que es bueno,
lo que es malo y lo que es indistinto. Algo bueno es lo que va de acuerdo al propósito
y naturaleza de la creación de Dios. Lleva a la armonía y es, por lo tanto,
una recompensa en sí misma porque remueve el conflicto y el sufrimiento. Quien
sea que siga estos principios constituyen una forma de adoración.
El significado de adoración en el Islam implica
que el total de la vida sea un acto de adoración, porque el objetivo de la vida
es complacer a Dios, y eso se logra haciendo el bien y erradicando el mal. Una
persona puede convertir las actividades de cada día en actos de adoración al
purificar su intención y buscar sinceramente complacer de Dios en esas
actividades. El Mensajero de Dios, que Dios exalte su mención, dijo:
“Ayudar a una persona o subir sus
pertenencias en su montura es un acto de caridad. Una palabra alentadora es
caridad. Cada paso realizado en el camino hacia las oraciones es caridad. Remover
un obstáculo del camino es caridad.” (Sahih Al-Bujari)
Ganarse la vida puede ser una forma de
adoración. Los Compañeros vieron a un hombre y quedaron atónitos por su duro
trabajo. Se lamentaron diciendo: “Si sólo estuviera trabajando de esa manera
por la causa de Dios…”.
Pero el Mensajero de Dios dijo:
“Si está trabajando para mantener a
su pequeños, entonces es por la causa de Dios. Si está trabajando para
mantener a sus padres ancianos, entonces es por la causa de Dios. Si está
trabajando para ocuparse de sí mismo y cubrir sus necesidades, entonces es por la
causa de Dios. Si, por otro lado, lo está haciendo para mostrarse y ganar
fama, entonces está trabajando por la causa de Satanás.” (al-Mundhiri, as-Suyuti)
Hasta los actos más naturales pueden
convertirse en actos de adoración si son acompañados por la intención adecuada:
el Mensajero de Dios dijo:
“Mantener relaciones sexuales con la
esposa es un acto de caridad.” (Sahih Muslim)
Lo mismo puede decirse de comer, dormir,
trabajar y los rasgos de buen carácter, tales como la confianza, honestidad,
generosidad, coraje y humildad, pueden transformarse en adoración a través de
sinceras intenciones y obediencia a Dios.
Para que las acciones mundanas puedan ser contadas
como actos de adoración que merezcan la recompensa divina, deben cumplirse las
siguientes condiciones:
A. Las acciones deben ser
acompañadas por una intención benévola. El Mensajero de Dios dijo:
“Las acciones dependen de las
intenciones; la persona obtiene una recompensa acorde a su intención.” (Sahih Al-Bujari)
B. Las acciones deben ser legales en sí mismas. Si la acción es algo prohibido, quien la cometa
merece castigo y no recompensa. El Mensajero de Dios dijo:
“Dios es puro y bueno, y acepta sólo
lo que es puro y bueno.” (Sahih Muslim)
C. Los mandamientos de las leyes
islámicas deben ser observados en orden de importancia. Se debe evitar el
engaño, la opresión y la iniquidad. El Mensajero de Dios dijo:
“El que nos engaña no es de los nuestros.”
(Sahih Muslim)
D. La acción no debe evitar que la
persona desarrolle sus obligaciones religiosas. Dios dice:
“¡Oh, creyentes! Que vuestros bienes y vuestros
hijos no os distraigan del recuerdo de Dios.” (Corán
63:9)
Como vemos aquí, el concepto de adoración
en el Islam no se restringe al celibato, meditación o reconocimiento de la realidad en la que Dios nos ha
creado, tampoco se basa en el mero ritualismo ni desarrollo de ciertas acciones
sin espíritu. En cambio el Islam ha combinado lo interno y lo externo y ha
definido la virtud y su recompensa. Ese es el concepto de adoración a través
del cual los seres humanos podemos completar el propósito por el cual hemos
sido creados. Dios dice en el Corán:
“Por cierto que no he creado a los genios y a
los hombres sino para que Me adoren.” (Corán 51:56)
Los seres humanos no debemos vivir acorde
a nuestras pasiones, automatismos, condicionamiento mental, ni a lo que dicta
la sociedad, la política o las autoridades, sino de acuerdo al propósito cósmico
inherente a nosotros; la adoración de Dios.
“Conságrate [¡Oh, Muhámmad!] al monoteísmo, que
ello es la inclinación natural con la que Dios creó a los hombres. La religión
de Allah es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la
mayoría de los hombres lo ignoran.” (Corán 30:30)
Cuando uno vive su vida cumpliendo con estos
preceptos que Dios ha ordenado, dejando lo que Dios ha prohibido, y convirtiendo
cada una de sus acciones en algo que complazca a Dios, su vida, desde la mañana
hasta el atardecer, desde el nacimiento hasta la muerte, se convierte en un
acto de adoración por el cual será recompensado. Este era el estado de los
profetas, como Dios ha dicho:
“Diles: Por cierto que mi oración, mi ofrenda,
mi vida y mi muerte pertenecen a Dios, Señor del Universo.” (Corán 6:162)
Cuando se logra este estado, se alcanza la
armonía con el resto de la creación y se vuelve al estado natural, como todos
los seres creados por Dios quienes están en constante adoración a Dios, como se
menciona en el Corán:
“¿Acaso no ves que se prosternan ante Allah quienes están en
los cielos y la Tierra, y el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los
árboles, las bestias, y muchos de los hombres?” (Corán 22:18)
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