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Antes de que un musulmán inicie
cualquier tarea o acción, él o ella, menciona el nombre de Dios. Dice Bismillah
(comienzo en el nombre de Dios) para invocar las bendiciones de Dios sobre
cualquier cosa que esté por hacer, desde los momentos de grandes cambios en la
vida, hasta las tareas mundanas diarias, como lavarse las manos o comer. La
primer cosa que un musulmán hace cuando termina de comer es alabar y agradecer
a Dios. Dice Alhamdulillah (todas las alabanzas y agradecimientos son
para Dios) como reconocimiento de que Dios es Quien provee todo nuestro
sustento. Ya sea mucho o poco, Le agradecemos y Lo alabamos.
“Y no existe criatura en la tierra cuyo
sustento no dependa de Dios”. (Corán 11:6)
La comida es una parte importante de
nuestra vida diaria, nos sostiene y nos da energía; y una gran parte de nuestro
tiempo está dedicado a adquirir, preparar y consumir alimentos. Dios provee a
algunos con mucho y a otros con muy poco. La razón de esto está más allá de
nuestra comprensión, pero sabemos que las condiciones bajo las cuales
sobrevivimos son parte de una prueba, no una indicación de honor o humillación.
Dios nos pone a prueba para determinar quién es paciente y agradecido por las
bendiciones que Él provee. Un musulmán entiende que debe ser igualmente
agradecido por un bocado de comida que por un banquete.
Es parte de las enseñanzas del Profeta Muhammad el alabar a Dios
y suplicar después que se ha terminado de comer. El Profeta, que la
misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, decía: “Alabado sea
Dios, todas las alabanzas son para Él. Lo que hemos comido ahora no nos es
suficiente a perpetuidad (aunque Tus gracias son continuas sobre nosotros) ni
es suficiente al punto de ser lo último que comamos. Nosotros, ¡oh Señor
nuestro!, no podemos prescindir de Tu favor ni apartarnos de él”[1].
También decía: “¡Oh Dios!, bendice esta comida para nosotros y aliméntanos
con lo mejor de ella”[2].
El Profeta Muhammad también nos dijo que “Dios se complace cuando uno de Sus
siervos come algo y Lo alaba por ello, o bebe algo y Lo alaba por ello”[3],
y que es a eso a lo que aspira un creyente verdadero, ¡a agradar a Dios!
La higiene es parte de la fe
El Islam pone mucho énfasis en la
higiene. Las oraciones no se realizan hasta que el cuerpo está en un estado de
limpieza, y las enseñanzas del Profeta Muhammad contienen consejos referentes a
mantener limpios el cuerpo y la mente. El Islam es una forma de vida holística
y Dios dice en el Corán que Él “ama a los que se arrepienten y purifican” (Corán
2:222). Con este fin, es importante limpiarse después de comer lavándose
las manos, la boca y, si es posible, cepillándose los dientes.
El Profeta Muhammad nos aconsejó lavar
nuestras manos antes y después de comer, independientemente de si estamos en
estado de pureza ritual o no. Es aceptable enjuagarse con agua, pero los
eruditos del Islam han dicho que es preferible utilizar jabón o algún líquido
de limpieza. También, se recomienda enjuagarse la boca después de comer. Cuando
el Profeta Muhammad estaba en un lugar llamado Al Sahba, pidió comida pero sólo
encontró papilla de cebada; el Profeta y sus Compañeros la comieron y después
se enjuagaron la boca.
El Islam concede gran importancia a la
higiene oral y hace más de 1 400 años, el Profeta Muhammad enseñó a sus
seguidores la importancia de limpiar sus dientes. Recomendó usar un palillo de
dientes llamado miswak o siwak. Es una rama natural enriquecida
con minerales que limpian los dientes, previene el sangrado de las encías, es
antibacterial y refresca el aliento. El Profeta Muhammad dijo: “Usa siwak,
pues purifica la boca y complace al Señor”, y “si no hubiera sido por
temor a dificultar demasiado las cosas a mi Ummah (nación), habría
ordenado que usaran el siwak
antes de cada oración”.
Un buen consejo es una bendición
El Profeta Muhammad fue enviado al
mundo como misericordia, vino a completar la única religión de Dios, y para
enseñarnos en forma práctica cómo agradar y adorar a Dios.
“Él
[el Profeta Muhammad] cree en Allah, confía en [la palabra de] los creyentes y
es una misericordia para quienes verdaderamente creen de vosotros”. (Corán 9:61)
Sus consejos respecto a la etiqueta de
comer son parte importante de su guía. Como hemos visto, la etiqueta de comer
implica acciones antes, durante y después de comer, y el Profeta Muhammad
sugirió también formas para que los creyentes beban agua. Aconsejó que el agua
debe ser bebida en tres sorbos en lugar de engullirla de un solo sorbo, y
advirtió contra respirar dentro del vaso, ya que esto contamina el agua con la gérmenes. La
etiqueta correcta es una parte importante de la religión del Islam.
Al leer sobre la buena moral y los
buenos modales que son inherentes a la fe islámica, es posible ver que el Islam
es una forma de vida completa, y que cada acto que realiza un musulmán es una
posibilidad de agradar a Dios y ganar recompensas. Incluso los actos mundanos,
como el comer o el beber, son vistos como oportunidades para adorar a Dios, por
lo que la etiqueta para comer y beber se ha desarrollado a partir de Sus palabras
en el Corán y las tradiciones de Su Profeta, Muhammad.
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