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El pudor y el recato tienen un papel especial en los asuntos entre el
Creador y lo creado. Todos los profetas y mensajeros elogiaron el pudor, tal
como el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
“De las enseñanzas de los primeros
profetas que aun persisten: ‘Si no tienes vergüenza, harás lo que quieras’”. (Al-Bujari)
El pudor es como una sensación de
vergüenza o timidez en los seres humanos, es una contracción del alma por un
comportamiento malo, una cualidad que impide comportarse mal con los demás o
desalienta a otros a comportarse mal con usted. La ética islámica considera el
pudor como algo más que una cuestión de cómo se viste la persona, y más que el
pudor ante la gente, sino que se refleja en cómo el musulmán habla, se viste,
interactúa en público en lo que respecta a las personas, y en privado en lo que
respecta a Dios. Cualquier reflexión sobre el pudor, por lo tanto, debe
comenzar con el corazón, no con el largo de la falda, tal como el Profeta de la
Misericordia, dijo: “El pudor es parte de la fe”, y esa
parte de la fe necesariamente está en el corazón.
Ser reservado en el habla
Como todo en el Islam, la forma de
hablar debe ser moderada. Elevar la voz expresando ira simplemente muestra la
incapacidad de contenerla y sólo perjudica a quien lo hace. La ira
incontrolada, por ejemplo, puede llevar al abuso verbal, al asalto físico, ambos
casos quitan el velo del pudor, mostrando al vergonzoso ego. El Profeta dijo:
“Una persona fuerte no es aquella
que derrota a su adversario en el campo de batalla, sino que la persona fuerte
es aquella que sabe controlar su ira”. (Sahih Al-Bujari)
Una persona fuerte y creyente siente pudor
frente a Dios y su creación, ya que Dios sabe y ve todo. Siente pudor de
desobedecer a su Señor y siente pudor de cometer pecados o actos inapropiados,
ya sea en público o en privado. Este tipo de pudor se adquiere y se relaciona
directamente con la fe, donde la conciencia de Dios aumenta el “pudor” frente a
Él.
La moral islámica divide el pudor en: natural
y adquirido. El pudor es una cualidad inherente en las niñas y los niños, un
cierto tipo de pudor que es natural en los seres humanos. Si se manifiesta, por
ejemplo, en un impulso humano natural para cubrir las partes privadas. Según el
Corán, cuando Adán y Eva comieron del fruto del árbol prohibido, se dieron
cuenta de que sus partes íntimas estaban expuestas, y comenzaron a cubrirse con
hojas del Paraíso, un resultado natural de su pudor.
Los sabios consideran que el pudor es
una cualidad que distingue a los seres humanos de los animales. Los animales
siguen sus instintos sin sentir pudor o una conciencia de lo que es correcto o
incorrecto. Por lo tanto, cuanto menos pudor tiene una persona, más se parece a
los animales. Cuanto más pudor tiene la persona, es más ser humano. El Islam ha
ordenado ciertas cosas en la legislación que inducen al pudor. Esto va desde la
legislación de pedir permiso antes de entrar en cualquier habitación y un
alejamiento de las personas mientras se realizan las necesidades fisiológicas,
y la obligatoriedad de ciertas maneras de vestir para hombres y mujeres por
igual. Otra forma de alcanzar el pudor es relacionándose con gente recatada –las
personas ante cuya presencia sentiría vergüenza de hacer algo incorrecto– tal como
dijo el Profeta:
“Te aconsejo tener pudor de Dios,
de la misma manera que tendrías pudor delante de la persona más piadosa de tu
gente”.
Tener vergüenza de la mirada de un
extraño es uno de los impulsores de la modestia en el vestir. Esto se puede ver
en los niños, que naturalmente rehúyen la mirada de los extraños, a veces
escondiéndose tras las faldas de su madre o detrás de las piernas de su padre.
En el Islam, mantener la mayor parte del cuerpo fuera de la mirada de un
extraño, sobre todo del sexo opuesto, es una orden para evitar caer en una
conducta que puede llevar a relaciones sexuales fuera del matrimonio o prematrimoniales.
Dios dice:
“Diles a los creyentes que recaten sus
miradas y se abstengan de cometer obscenidades [fornicación y adulterio], pues
esto es más puro para ellos. En verdad, Dios está bien informado de lo que
hacen. Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer
obscenidades, no muestren de sus arreglos y adornos más de lo que está a simple
vista”. (Corán 24:30)
El versículo siguiente menciona a la
gente ante quien se está exenta del uso del velo, los que no se puede llamar “extraños”.
Además, la orden se relaja al alcanzar la vejez: una mujer anciana que no tiene
esperanzas de matrimonio puede dejar de llevar el velo
o de usar la vestimenta que cubre, a manera de capa o abrigo, las prendas
habituales.
Como se desprende de este versículo, la
ética islámica no ve el pudor como una virtud sólo para las mujeres, sino que
para los hombres también. Por lo tanto, los hombres también deben vestir con
recato, teniendo cuidado de usar ropa suelta y opaca que cubra totalmente la
zona comprendida entre la cintura y las rodillas. Los pantalones ajustados o la
ropa transparente están prohibidos. Este pudor se refleja en la ropa de los hombres
musulmanes en todo el mundo, las camisas largas por debajo de los muslos y los pantalones
sueltos.
Todavía puede parecer, sin embargo, que
las mujeres llevan la peor parte de “vestir con recato”. Sin embargo, cuando
uno reflexiona sobre el depredador y la presa en las relaciones ilícitas entre
los sexos, la presa que está oculta escapa de ser víctima. Además, otro
versículo establece que el recato en la vestimenta hace que se identifique a la
mujer creyente, mujer que el musulmán devoto, o cualquier hombre decente, estará
motivado a proteger en lugar de abusar.
Una forma de desarrollar pudor es
pensar acerca de si haría ese pecado delante de sus padres. Una persona con una
pizca de vergüenza en su corazón no va a cometer un acto lascivo en presencia
de sus padres. ¿Y qué hay de hacerlo delante de Dios? ¿No es Dios más digno aun
de que no se cometa un pecado ante Él? De este modo, el Islam considera que el
pudor de un creyente ante Dios debe ser mayor que delante de la gente. Esto se
manifiesta en el dicho del Profeta, cuando un hombre le preguntó acerca de
estar desnudo en su casa cuando estaba solo. El Profeta le respondió:
“Dios es más merecedor de tu pudor”.
(Abu Dawud)
Los primeros musulmanes solían decir: “Sé
recatado con Dios cuando estás en privado, de la misma forma que eres recatado delante
de la gente cuando estás en público”. Otra de sus frases era: “No seas un siervo
fiel de Dios en tu comportamiento público, mientras que eres un enemigo suyo en
tus asuntos privados”.
El pudor, por lo tanto, puede ser visto
como un medio por el cual la moral y la ética en la sociedad se mantienen y
alcanzan. El recato en la gente y la sociedad puede ser una forma de pudor,
pero este pudor no permanece inalterable, ya que lo que es considerado indecente
un día en una sociedad laica puede ser totalmente aceptable en otra. Por lo
tanto, la clave del pudor es saber que Dios está bien informado de lo que haces
y rehuir de lo que Él prohíbe. Dios desea lo que es bueno para nosotros. Así
que, buscar lo que es bueno es someterse a lo que Él quiere para nosotros. La
única manera de identificar esto es creer en lo que Dios hizo descender a Su
Profeta Muhammad, y abrazar la religión del Islam que trajo para nosotros.
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