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Abu Baker fue un hombre de juicio sagaz.
Fue capaz de discernir la verdad cuando otros estaban confundidos por las
complejidades de la situación. Por lo tanto, le resultaba fácil ver la verdad
en el Islam, pero también darse cuenta de que las palabras de Muhammad causarían
una ruptura en la sociedad mecana. Los líderes de La Meca no tolerarían nada
que pusiera su situación económica o su estilo de vida en peligro. Abu Baker sabía
que vendrían tiempos difíciles y sintió que era su deber proteger a su
compañero, el Profeta Muhammad. Los dos amigos se veían a diario uno al otro, y
su amistad creció y se fortaleció a medida que crecía su entendimiento del
Islam y este enraizaba en sus corazones. Por tres años el Islam floreció en
secreto. Los nuevos musulmanes difundían el mensaje del Islam a través de una
red de amigos y familiares de confianza, pero llegó el momento en que Dios le
ordenó al Profeta Muhammad que divulgara el mensaje en público.
Abu Baker entendió que la vida se
haría difícil ya que los líderes de La Meca se dieron cuenta de cómo mucha
gente estaba aceptando el Islam. Él sabía que el Profeta Muhammad necesitaría
su protección, pero con los meses, Abu Baker asumió también el papel de
protector de muchos nuevos musulmanes. A medida que más y más personas se
convirtieron al Islam, los líderes no musulmanes de La Meca iniciaron una
campaña de persecución y abuso diseñada para destruir la nueva fe. Muchos
hombres, mujeres y niños de las tribus de La Meca tenían la protección de sus
familias, pero los esclavos y los pobres eran especialmente vulnerables.
Fueron los esclavos y los indigentes
quienes se sintieron particularmente atraídos hacia las enseñanzas del Islam.
Ellos escucharon las palabras de igualdad, libertad, y la misericordia del
Único Dios Verdadero, y vieron en ello una forma de escapar de la brutalidad de
su existencia, y de hallar consuelo en el perdón y el amor de Dios.
Descubrieron que todos los hombres somos esclavos de Dios y que Él ofrece guía
y protección para todos, no sólo para las clases de élite. Abu Baker era un
mercader rico y estaba en capacidad de aliviar el sufrimiento de muchos
esclavos, comprándolos a sus amos y liberándolos.
Entre los esclavos liberados por Abu
Baker estaba Bilal,
el hombre destinado a convertirse en el primero en convocar a los creyentes a
la oración. El amo de Bilal lo había tendido sobre la arena caliente del
desierto y había puesto grandes bloques de piedra sobre su pecho, pero él se
rehusó a renunciar a su nueva fe. Cuando Abu Baker escuchó la condición de
Bilal, corrió a liberarlo. En total, Abu Baker liberó a ocho esclavos, cuatro
hombres y cuatro mujeres. A pesar de que el comprar y liberar esclavos no era
algo desconocido en la sociedad mecana, usualmente era un acto llevado a cabo
por razones mucho menos altruistas. Una vez que un esclavo era liberado,
quedaba moralmente obligado a ofrecer su protección a aquel que lo había
liberado, y por esta razón los mecanos ricos liberaban esclavos que eran
fuertes y estaban en buena forma física. Abu Baker liberó esclavos por la causa
de Dios, no para sí mismo.
“Aquel que da parte de su riqueza con el
anhelo de purificarse, y que cuando hace una obra de bien, no la hace esperando
la retribución de los hombres, sino anhelando el Rostro de su Señor, el
Altísimo [y Su complacencia], y por cierto que se complacerá [con lo que le
aguarda en el Paraíso]”. (Corán 92:18-21)
Proteger a su Compañero
Un día, cuando el Profeta Muhammad estaba
en la Kaaba (la Casa de Dios), los mecanos lo rodearon y comenzaron a burlarse
y a abusar verbalmente de él, y muy rápidamente se animaron al abuso físico.
Alguien informó a Abu Baker que este compañero necesitaba su ayuda, así que
corrió a la Kaaba y se abrió paso hasta la mitad de la pelea, poniéndose entre
el Profeta Muhammad y sus atacantes. Entonces gritó: “¿Va a matar a un
hombre por decir que Dios es su Señor?”
Los mecanos quedaron aturdidos por un momento, pero en pocos segundos cayeron
sobre Abu Baker y lo golpearon sin misericordia. La golpiza fue tan severa que
la sangre fluyó de su cabeza y se coaguló en su cabello.
En otra ocasión, cuando el Profeta estaba
rezando, uno de los dirigentes de La Meca lanzó un pedazo de tela alrededor de
su cuello y comenzó a estrangularlo. Aunque la gente veía lo que estaba
ocurriendo, nadie tuvo el valor suficiente para salir al rescate del Profeta Muhammad.
Cuando Abu Baker entró a la Kaaba y vio a su amigo en peligro, corrió y luchó
contra el atacante.
Una historia relatada por Ali ibn Abu
Talib personifica la reputación de Abu Baker como triunfador tranquilo que
nunca priorizó sus propias necesidades y fue devoto del Islam y de su Mensajero,
el Profeta Muhammad. Cuando Ali fue el líder de los musulmanes, muchos años
después de las muertes del Profeta Muhammad y de Abu Baker, dio un discurso en
el que le preguntó a su público: “¿Quién es el hombre más valiente del Islam?” La
gente respondió: “¡Tú, Amir Al Muminin (líder de los creyentes)!” Ali
tenía una fuerte reputación de ser un guerrero y un luchador valiente. Él miró
a los hombres sentados en frente y dijo: “Es verdad que nunca he enfrentado a
un oponente y he perdido, pero no soy el más valiente. Ese honor le pertenece a
Abu Baker”.
Ali siguió relatando que en la Batalla
de Bader, la primera batalla que enfrentó la naciente nación musulmana, los
musulmanes se negaron a dejar que el Profeta Muhammad estuviera en el frente, y
en vez de eso construyeron un refugio para él en la parte posterior. La gente
preguntó quién se ofrecía como voluntario para proteger al Profeta, pero nadie
dio un paso al frente, excepto Abu Baker. El Profeta Muhammad se quedó en el
refugio un rato, orando por el triunfo de su pequeña nación, y Abu Baker podía
verlo caminando de un lado a otro, mientras permanecía con su espada
desenvainada, listo para repeler cualquier amenaza a su querido compañero.
Más adelante en la batalla, el Profeta Muhammad
dirigió el batallón central y Abu Baker el flanco derecho. Ellos eran amigos
unidos en todas las circunstancias, en las buenas y en las malas. Abu Baker es
un ejemplo de hombre valiente preparado a usar su riqueza, sus habilidades y su
fuerza al servicio del Islam, y listo a dar su vida por amor a Dios o para
proteger al Mensajero de Dios.
Palabras de exaltación
Ali ibn Abu Talib ofreció también la
oración fúnebre de Abu Baker. Las siguientes citas son apenas un pequeño
ejemplo de sus palabras de exaltación para el compañero más cercano del Profeta
Muhammad.
“Tú le diste apoyo cuando los otros lo habían
abandonado, y te mantuviste firme ayudándolo en tiempos de desgracia, cuando
los demás le habían retirado su apoyo.
“Tenías la voz más baja pero la
distinción más alta. Tu forma de hablar fue la más ejemplar y tu razonamiento
el más justo. Tu silencio fue el de mayor duración, y tu oratoria la más
elocuente. El más valiente entre los hombres, y bien informado sobre los
asuntos, tus actos fueron dignos”. Ese fue Abu Baker, el protector.
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