Introducción
El propósito de la creación es un tema que interesa a
cada ser humano en algún punto de su vida. Todos, en uno u otro momento, nos
hacemos la pregunta: “¿Por qué existo?”; o: “¿Con qué propósito estoy aquí en
la tierra?”
La variedad y complejidad de los sistemas intrincados
que constituyen la sociedad de los seres humanos y el mundo en que ellos
existen, indican que tiene que haber existido un Ser Supremo que los creó. El diseño
apunta a un diseñador. Cuando los seres humanos se encuentran con huellas en
una playa, concluyen inmediatamente que un ser humano caminó previamente por
allí poco tiempo antes. Nadie imagina que las olas del mar se han establecido
en la arena y por casualidad se produjo una depresión que se parece a las
huellas humanas exactamente. Ni tampoco los seres humanos concluyen instintivamente
que cobraron existencia sin un propósito. Siendo que el actuar con un propósito
es un producto natural de la inteligencia humana, los humanos concluyen que el
Ser Inteligente y Supremo que los creó lo debe haber hecho con un propósito
específico. Por consiguiente, los seres humanos necesitan conocer el propósito
de su existencia para poder dar un sentido a sus vidas, y hacer lo que es
finalmente beneficioso para ellos mismos.
A lo largo de la historia, sin embargo, ha existido una
minoría de personas que han negado la existencia de Dios. En su
opinión, el universo es eterno y la humanidad es meramente un producto de la coincidencia
de combinaciones accidentales de sus elementos. Por consiguiente, para ellos,
la pregunta: “¿Por qué Dios creó al ser humano?”, no tuvo y todavía no tiene
ninguna respuesta. Según ellos, simplemente no hay ningún propósito para la
existencia. Sin embargo, la inmensa mayoría de la humanidad, a lo largo de la
historia ha creído y continúa creyendo en la existencia de un Ser Supremo que
creó este mundo con un propósito. Para todos ellos era, y continúa siendo,
importante saber sobre el Creador y el propósito para el cual Él creó a los
seres humanos.
La
Respuesta
Para responder a la pregunta “¿Por qué Dios creó al
hombre?”, debe determinarse primero desde qué perspectiva la pregunta es
formulada. Desde el punto de vista de Dios significaría: ¿Qué motivó a Dios a
crear a los seres humanos?; mientras que desde el punto de vista humano
significaría: “¿Con qué propósito creó Dios a los seres humanos?”. Ambos puntos
de vista representan aspectos de la intrigante pregunta “¿Por qué existo?”...
se explorarán ambos aspectos de esta pregunta basados en la guía brindada por
la revelación divina. Éste no es un tema para la especulación, porque de las
conjeturas no se puede obtener la verdad completa en esta materia. ¿Cómo podrían
los seres humanos deducir intelectualmente la realidad de su existencia, cuando
ellos apenas pueden comprender cómo su propio cerebro o su entidad más elevada,
la mente, funciona? Por consiguiente, los numerosos filósofos que han
especulado sobre esta pregunta a lo largo del la historia han propuesto respuestas
innumerables, todas ellas basadas en presunciones que no pueden demostrarse.
Las preguntas sobre este tema han llevado a varios filósofos incluso a declarar
que realmente no existimos y que el mundo entero es imaginario. Por ejemplo, el
filósofo griego Platón (428-348 a.C.) sostenía que el mundo cotidiano de cosas
cambiantes, en cual el hombre llega a conocer a través de sus sentidos, no es
la realidad primaria, sino que es la sombra de un mundo de apariencias. Muchos
otros, como se mencionó previamente, afirmaron y continúan afirmando que no hay
ningún propósito en absoluto para la creación de los seres humanos. Según
ellos, la existencia humana es meramente un producto de coincidencias. No puede
haber ningún propósito si la vida evolucionó de materia inanimada que sólo tomó
vida por casualidad. Si los supuestos “primos” de la especie humana, los monos
y los simios, no se preocupan por preguntas acerca de la existencia; ¿por qué
los seres humanos deben preocuparse por ellas?
Aunque la mayoría de las personas deja de lado la
pregunta de “por qué hemos sido creados”, después de una breve reflexión ocasional,
es sumamente importante para los seres humanos conocer la respuesta. Sin el
conocimiento de la respuesta correcta, los seres humanos no serían distinguibles
de los otros animales a su alrededor. Las necesidades animales y los deseos de
comer, beber y procrear, se convertirían en el propósito de la existencia
humana por defecto, y el esfuerzo humano se enfocaría entonces en esta limitada
esfera. Cuando la satisfacción material se convierte en la meta más importante
en la vida, la existencia humana se degrada más aun que la del más bajo de los animales.
Los seres humanos harán un mal uso de su inteligencia dada por Dios si carecen
del conocimiento del propósito de su existencia. La mente humana degradada usa
sus habilidades para crear drogas y bombas, y se sumerge en la fornicación, la pornografía,
la homosexualidad, los juegos de azar, el suicidio, etc. Sin el conocimiento
del propósito de la vida, la existencia humana carece de todo significado y, como
consecuencia, se pierde; y la recompensa de una vida eterna llena de felicidad
en el más allá, se destruye completamente. Por lo tanto, es de suma importancia
que los seres humanos contesten correctamente a la pregunta: “¿Por qué estamos
aquí?”
Las personas muy a menudo consultan a otras buscando respuestas.
Sin embargo, el único lugar donde pueden encontrarse respuestas claras y
precisas a estas preguntas, es en los libros de la revelación divina. Era necesario
que Dios revelara el propósito de la vida a través de Sus profetas, porque los
seres humanos son incapaces de llegar a las respuestas correctas por sí mismos.
Todos los profetas de Dios les enseñaron a sus seguidores las respuestas a la
pregunta “¿Por qué Dios creó al hombre?”
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