|
La historia de José es un ejemplo de
paciencia ante la adversidad. A lo largo de su vida, hasta ese momento, José
enfrentó pruebas y tribulaciones con plena confianza en Dios. Sin embargo, una
vez más, estaba en una situación difícil en extremo. Fue forzado de nuevo a
defenderse de las malas intenciones de la esposa de Al Aziz, esta vez frente a
sus camaradas. José clamó a Dios por ayuda. Dijo:
“¡Oh, Señor mío! Prefiero la cárcel en vez de
aquello a lo que me incitan; y si no apartas de mí sus maquinaciones podría
ceder a ellas y me contaría entre los ignorantes”. (Corán 12:33)
José creía que ir a prisión era
preferible a vivir en la casa de Al Aziz. El ambiente estaba lleno de lujuria y
codicia, y de seducción y belleza ilegítimas, quizás de manera similar a muchas
sociedades actuales. Él creía que la prisión sería mejor que sucumbir a la fitnah que lo
rodeaba. Dios respondió a la súplica de José y lo rescató.
“Y su Señor le respondió su súplica y apartó
de él sus artimañas; ciertamente Él es Omnioyente, Omnisciente. Les pareció
bien a ellos [al administrador y sus consejeros] luego de ver las pruebas [que
indicaban su inocencia], encarcelarlo por un tiempo [hasta que la gente se
olvidase del asunto]”. (Corán 12:34-35)
Aunque estaba convencido de la
inocencia de José, Al Aziz, Primer Ministro de Egipto, puso a José en prisión.
Él no podía ver otra forma de salvaguardar la reputación de su nombre y
posición.
José en prisión
Encarcelados con José estaban dos
hombres que reconocieron su piedad y rectitud. Ambos habían estado plagados por
sueños vívidos, y ahora tenían la esperanza de que José fuera capaz de
interpretarles sus sueños. Un hombre vio en un sueño que estaba produciendo
vino, el otro vio en un sueño que los pájaros comían pan de su cabeza. José les
dijo: “Voy a informarles el significado de estos sueños antes que su próxima
comida les sea servida”.
“Antes de que os traigan la comida ya os
habré dado su interpretación. Esto [la interpretación de los sueños] es lo que
mi Señor me enseñó; por cierto que yo no sigo la religión de un pueblo que no
cree en Allah ni en la otra vida. Y sigo la religión de mis padres, Abraham,
Isaac y Jacob, y no asociamos ningún copartícipe a Allah. Esto es una gracia de
Allah para nosotros y para todo aquel que siga la guía, pero la mayoría de los
hombres no lo agradecen”. (Corán 12:37-38)
Nótese el comportamiento de José.
Cuando le preguntan acerca de los sueños, de inmediato les recuerda que es Dios
quien provee su sustento, así como su propio conocimiento de la interpretación
de los sueños. José es muy cuidadoso en diferenciar entre lo que proviene de Dios
y lo que viene de sí mismo. Él deja en claro su religión. No cree en la
religión que es practicada en su entorno, sino que cree en la religión
verdadera, que incluye la creencia en el Más Allá. José asegura que su familia,
la familia de Abraham, mantiene el conocimiento de la Unidad y Unicidad de
Dios, y que su religión y su familia no Le atribuyen copartícipes a Dios.
Aunque el pueblo de Egipto sabía acerca de Dios, ellos decidieron adorar a
otras deidades como asociados o intercesores.
Después de informarles a sus compañeros
que los dioses falsos no tienen fundamento, y de explicarles la Omnipotencia de
Dios, José interpreta los sueños. Dice que uno de ellos se convertirá en un
colaborador estrecho del rey, y que el otro será crucificado y los pájaros comerán
de su cabeza.
“¡Oh, mis dos compañeros de cárcel! Uno de
vosotros escanciará el vino al rey; y en cuanto al otro, será crucificado y los
pájaros comerán de su cabeza. Así sucederá [por designio divino] de acuerdo a
la interpretación que me consultasteis”. (Corán 12:41)
José se acercó al compañero que estaba
destinado a ser cercano al rey y le dijo: “Por favor, recuérdame ante tu rey”.
Esperaba que el rey revisara su caso, viera su opresión y lo liberara. Sin
embargo, los susurros y el subterfugio de Satanás lograron que el compañero
olvidara mencionar a José y, en consecuencia, él siguió en prisión por algunos
años más. Los eruditos del Islam sostienen dos opiniones diferentes respecto a
la naturaleza de este olvido. Ibn Kazir dice que el compañero olvidó mencionar
a José, mientras que otros eruditos se enfocan en la posibilidad de que José
hubiera olvidado buscar la ayuda de Dios, y por ello el compañero olvidó
mencionarlo. En cualquier caso, José permaneció en prisión y continuó confiando
en Dios con paciencia y fortaleza.
El sueño del Rey
El rey soñó que estaba de pie a orillas
del Nilo viendo siete vacas gordas que salían del río seguidas por siete vacas
flacas. Las siete vacas flacas devoraron a las gordas. Después, el sueño cambió
y vio siete espigas verdes de cereales creciendo a orillas del Nilo. Estas
desaparecieron en el lodo y en su lugar crecieron siete espigas secas. El rey
se despertó conmocionado y asustado, e hizo llamar a sus brujos, sacerdotes y
ministros. Ellos no pudieron interpretar el sueño y llegaron a la conclusión
unánime de que se había tratado de una pesadilla. El compañero de prisión de
José se enteró del sueño y recordó a José. Con el permiso del rey, corrió a la
prisión y pidió a José que interpretara el sueño.
“Dijo [José]: Sembraréis siete años como de
costumbre, y lo que cosechéis dejadlo en las espigas [para conservarlo] excepto
una parte, de la que comeréis. Luego de esto, se sucederán siete años de sequía
en los que comeréis lo que hayáis acopiado para ellos, salvo una parte de lo
que reservasteis [para volver a sembrar]. Luego vendrá un año en que la gente
será agraciada con la lluvia, y en él prensarán [las uvas y las aceitunas]’”. (Corán
12:47-49)
El rey quedó atónito con esta
interpretación, pues José no sólo le dio su significado sino que también le
recomendó un curso de acción. El rey exigió que José fuera presentado ante él.
Sin embargo, José se rehusó a dejar la prisión e insistió en que el mensajero
volviera donde el rey y le preguntara: “pregúntale cuál era la intención de
las mujeres que se cortaron las manos” (Corán 12:50). José no quería salir
de prisión hasta que su inocencia no fuera establecida.
|