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El final de Ramadán marca el comienzo de una de las dos mayores
celebraciones en el calendario islámico. Un día de festividades llamado Id
ul Fiter. En árabe, Id significa algo que regresa y que se repite
cada cierto período de tiempo. La palabra Id, sin embargo, ha
evolucionado para significar festividad. La palabra Fiter es la raíz de
la palabra iftar (romper el ayuno) y denota el final del mes del ayuno.
Sería un error suponer que los musulmanes celebran el hecho de que ya no tienen
que ayunar, ya que los musulmanes ciertamente se entristecen por la culminación
del mes de Ramadán. La realidad es que los musulmanes celebran porque Dios les
ha permitido participar y completar el mes del ayuno y la reflexión espiritual.
Los musulmanes celebran el hecho de que Dios, en Su misericordia y sabiduría
infinitas, puede aceptar sus actos y recompensarlos.
“Allah desea facilitaros las cosas y no
dificultároslas, pero quiere que completéis el número (de días), que proclaméis
la grandeza de Allah por haberos guiado y que seáis agradecidos”. (Corán:
2:185)
El Id (o celebración) no se lleva a cabo en la
forma en que se podría esperar. Después de ver la luna de la noche anterior,
que indica que el mes bendito de Ramadán ha terminado, los musulmanes se
levantan para realizar la oración del amanecer y comenzar un día muy especial. Por
la madrugada, se bañan y se ponen sus mejores ropas como preparación para la
oración especial del Id. Se ha hecho costumbre usar ropa nueva en la
celebración del Id. “Dios es bello y Él ama lo que es bello”,
y el Id es un momento para mostrar los favores de Dios. Es un acto de
adoración comer unos cuantos dátiles antes de salir para la oración,
enfatizando el hecho de que el mes del ayuno ha terminado y, por lo tanto, está
prohibido ayunar en el día del Id, pues es un día de celebración y de
recuerdo de Dios.
La oración del Id se celebrará al aire libre en
un terreno grande y abierto. Debido a las inclemencias del tiempo o la falta de
medidas adecuadas, esta oración en ocasiones se realiza en las mezquitas. Los
musulmanes pueden ser vistos caminando y conduciendo hacia el área de oración,
llevando tapetes de oración y glorificando a Dios. Sus palabras resuenan: “Dios
es grande, nada ni nadie es digno de adoración sino Dios. Dios es grande,
¡alabado sea!” A medida que las familias musulmanas comienzan a reunirse en el
lugar de oración, las alabanzas a Dios se unen con las palabras de
felicitación, por ejemplo: “Id Mubarak” (una celebración llena de
bendiciones) y “Feliz Id”, así como súplicas de unos por los otros: “Que
Allah acepte tus buenas obras”. Los niños corren de un lado a otro a la espera
de regalos y comidas deliciosas, las personas mayores reflexionan sobre el
éxito de Ramadán y la Magnificencia de Dios. El silencio se propaga luego a
través de la multitud cuando la oración del Id comienza. Esta es un poco
distinta a las oraciones normales, y aunque no es obligatorio, se recomienda
mucho a los musulmanes asistir a ella. Los musulmanes se alinean hombro con
hombro y dan gracias a Dios, no sólo por la alegría de Ramadán, sino también
por las innumerables bendiciones que Él nos concede todos los días.
Antes de que comience la oración, se ofrece una caridad
especial, se le llama Zakat al Fiter. Se espera que cada musulmán
adulto, que esté en capacidad financiera, ofrezca una cantidad pequeña para la
compra y distribución de alimentos para los pobres. Ramadán fue la época en que
los musulmanes trataron de dar generosamente, y la celebración al final de
Ramadán se lleva a cabo con el mismo espíritu de generosidad, lo que garantiza
que todos los musulmanes tengan la oportunidad de disfrutar el día con banquete
y celebración.
Al terminar la oración, la congregación se dispersa y todos
vuelven a casa o a celebrar por un camino distinto al que usaron para llegar.
Los musulmanes procuran emular la guía del Profeta Muhammad viajando hacia y
desde la oración del Id utilizando rutas distintas. Esto, y el hecho de
que la oración se celebra en áreas abiertas, se hacen para mostrar la fuerza de
los musulmanes, para inducir el orgullo de la fe propia, y para celebrar abiertamente
las alabanzas a Allah. El Id ul Fiter actualmente es un día, pero en
muchos países musulmanes, los negocios y oficinas cierran hasta por una semana.
Debido a las limitaciones de tiempo y al hecho de que esta fiesta musulmana no
siempre es reconocida en los países occidentales, algunos no pueden participar
en más que unas pocas horas de celebración. Los musulmanes en diferentes países
y de diferentes familias celebran de formas distintas.
Hay reuniones de familiares y amigos para el desayuno,
el desayuno-almuerzo o el almuerzo. Es una ocasión para las visitas, los
saludos, el amor y los buenos deseos. Es un momento para sanar los lazos rotos,
enmendar errores y revitalizar las relaciones. Se preparan comidas especiales y
muchas veces se envían platos a los vecinos y amigos. Cada país o comunidad
tiene su plato típico, y un beneficio especial de formar parte de una comunidad
musulmana en Occidente es el poder probar platos deliciosos de todas partes del
mundo. Se suele dar a los niños regalos, dinero y dulces, y algunos adultos
también intercambian regalos. Las celebraciones difieren de comunidad a
comunidad. Hay comidas al aire libre y barbacoas, ferias y fiestas de barrio,
eventos comunitarios que duran hasta la noche, y fuegos artificiales o exhibiciones
de luces láser. Se hacen nuevos amigos, se renuevan los viejos conocidos, y las
familias pasan juntas tiempo de calidad.
La celebración del Id requiere contacto con los
parientes, amabilidad hacia los padres, empatía con los pobres y angustiados, y
compasión con los vecinos. Es un día de visitas y buenos deseos, y algunos
musulmanes aprovechan la oportunidad para visitar los cementerios. Es
importante no hacer de la visita a los cementerios un ritual anual durante el Id.
Sin embargo, el recuerdo de la muerte y del más allá es importante en todo
momento. Incluso en esta época de celebración, alguien verdaderamente sometido
a Dios entiende que todos estamos a un paso de la muerte. En medio de la vida
está la muerte, y un musulmán se da cuenta de que esta vida no es más que una
parada transitoria en el camino hacia la morada final: el Infierno o el
Paraíso. Ramadán es una época de reflexión y el Id es un momento de
celebración. Sin embargo, debe evitarse toda ostentación de riqueza y muestra
de materialismo. Los musulmanes que obtuvieron los beneficios inherentes a
Ramadán están agradecidos por este momento para celebrar, y entender que no es
sino una de las formas en que Dios concede Su misericordia sobre nosotros. La
vida puede a veces estar llena de pruebas y dificultades, pero a través de esos
tiempos difíciles, así como de las celebraciones, está Dios con Su sabiduría,
misericordia y perdón. Un musulmán está animado a celebrar para glorificar a
Dios, pero sabe que no debe olvidar nunca que la capacidad de amar la vida y de
celebrar no es más que una de las generosidades de Dios.
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