La confesión de Pedro (Marcos 8:27-30, Mateo
16:13-17)
Marcos
8:27-30
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Mateo
16:13-17
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27
Jesús y sus discípulos salieron hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. En el
camino les preguntó: —¿Quién dice la gente que soy yo?
28
—Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los
profetas —contestaron.
29—Y
ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo —afirmó Pedro.
30
Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él.
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13
Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus
discípulos: —¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron:
14
—Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o
uno de los profetas.
15
—Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
16
—Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.
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¿Qué dijo realmente Pedro?
Marcos: “Tú eres el Cristo”.
Mateo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Muchas notas y comentarios bíblicos reconocen que aquí
Mateo ha agregado la frase adicional poniéndola en boca de Jesús. (Biblia Nueva
Jerusalén, pág. 34)
Rechazo de Jesús en Nazaret (Marcos 6:1-6,
Mateo 13:53-58)
Marcos
6:1-6
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Mateo
13:53-58
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1
Salió Jesús de allí y fue a su tierra, en compañía de sus discípulos. 2
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga. —¿De dónde sacó
éste tales cosas? —decían maravillados muchos de los que lo oían. ¿Qué
sabiduría es ésta que se le ha dado? ¿Cómo se explican estos milagros que
vienen de sus manos? 3 ¿No es acaso el carpintero, el hijo
de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus
hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él. Por tanto, Jesús
les dijo:
4
—En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra, entre sus
familiares y en su propia casa. 5 En efecto, no pudo hacer allí
ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las
manos. 6 Y él se quedó asombrado por la incredulidad de ellos.
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53
Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí.
54
Al llegar a su tierra, comenzó a enseñar a la gente en la sinagoga. —¿De
dónde sacó éste tal sabiduría y tales poderes milagrosos? —decían
maravillados. 55 ¿No es acaso el hijo del carpintero? ¿No
se llama su madre María; y no son sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56
¿No están con nosotros todas sus hermanas? ¿Así que de dónde sacó todas estas
cosas? 57 Y se escandalizaban a causa de él. Pero Jesús les dijo: —En
todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra y en su propia casa.
58
Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.
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Como puede verse, la versión de Marcos presenta a Jesús
siendo impotente ante el hecho de la incredulidad, y no pudo hacer ningún
milagro. Mateo cambia la versión de Marcos para eliminar este problema.
Marcos: “No pudo hacer allí ningún milagro…”.
Mateo: “No hizo allí muchos milagros…”.
Los eruditos han sugerido que Mateo quería evitar la
descripción de Jesús como un carpintero y, por lo tanto, la cambió (por “hijo
del carpintero”, implicando que su “padre” y no él era carpintero) debido a la
generalizada actitud negativa hacia el trabajo manual, que era característica
entre la élite del mundo grecorromano.
Jesús sana a muchos (Marcos 1:32-34, Mateo
8:16-17)
Marcos
1:32-34
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Mateo
8:16-17
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32 Al atardecer, cuando
ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y
endemoniados, 33 de manera que la población entera se estaba
congregando a la puerta. 34 Jesús sanó a muchos que
padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no
los dejaba hablar porque sabían quién era él.
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16 Al atardecer, le
llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus,
y sanó a todos los enfermos. 17 Esto sucedió para que se
cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: "Él tomó sobre sí nuestras
enfermedades y cargó con nuestras dolencias".
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En Marcos, Jesús sanó a muchos; pero en Mateo los sanó a
todos.
La madre y los hermanos de Jesús (Marcos 3:31-35,
Mateo 12:46-50)
Marcos
3:31-35
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Mateo
12:46-50
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31
En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y
enviaron a alguien a llamarlo, 32 pues había mucha gente sentada
alrededor de él. —Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan —le
dijeron.
33
—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —replicó Jesús.
34
Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió: —Aquí
tienen a mi madre y a mis hermanos. 35 Cualquiera que hace la
voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.
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46
Mientras Jesús le hablaba a la multitud, se presentaron su madre y sus
hermanos. Se quedaron afuera, y deseaban hablar con él. 47 Alguien
le dijo: —Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo.
48
—¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? —replicó Jesús. 49
Señalando a sus discípulos, añadió: —Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.
50 Pues mi hermano, mi hermana y mi madre son los que hacen la
voluntad de mi Padre que está en el cielo.
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Aquí, Mateo cambia “Dios” por “Padre” en el discurso de
Jesús a fin de apoyar ideas desarrolladas de forma tardía sobre Jesús y Dios.
Caminar sobre el agua (Marcos 6:45-52, Mateo
14:22-33)
Marcos
6:45-52
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Mateo
14:22-33
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45
En seguida Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se le
adelantaran al otro lado, a Betsaida, mientras él despedía a la multitud. 46
Cuando se despidió, fue a la montaña para orar.
47
Al anochecer, la barca se hallaba en medio del lago, y Jesús estaba en tierra
solo.48 En la madrugada, vio que los discípulos hacían grandes
esfuerzos para remar, pues tenían el viento en contra. Se acercó a ellos
caminando sobre el lago, e iba a pasarlos de largo. 49 Los
discípulos, al verlo caminar sobre el agua, creyeron que era un fantasma y se
pusieron a gritar, 50 llenos de miedo por lo que veían. Pero él
habló en seguida con ellos y les dijo: «¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.»
51
Subió entonces a la barca con ellos, y el viento se calmó. Estaban sumamente
asombrados, 52 porque tenían la mente embotada y no habían
comprendido lo de los panes.
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22
En seguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran
al otro lado mientras él despedía a la multitud. 23 Después de
despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer,
estaba allí él solo, 24 y la barca ya estaba bastante lejos de la
tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.
25
En la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26Cuando
los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados. —¡Es un
fantasma! —gritaron de miedo. 27 Pero Jesús les dijo en seguida:
—¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.
28
—Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua. 29
—Ven —dijo Jesús.
Pedro bajó de la barca y caminó
sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero al sentir el viento
fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame!
31 En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo
reprendió: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32
Cuando subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Y los que
estaban en la barca lo adoraron diciendo: —Verdaderamente tú eres el Hijo de
Dios.
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Nótense los siguientes cambios y adiciones hechos por
Mateo a partir de Marcos: Primero, él omite a Betsaida debido a su dificultad
geográfica. Segundo, Pedro, en el evangelio de Mateo, se dirige a Jesús por el
título honorífico de “Señor”. Tercero, los discípulos adoran a Jesús y
finalmente confiesan que Jesús es el “Hijo de Dios”.
A lo largo del tiempo, como una bola de nieve, mientras
más pasaba el mensaje de Jesús, mayor y mejor se hizo. El pasaje anterior
ilustra cómo Mateo modificó el discurso de los individuos para producir el
resultado de que Jesús sea llamado “Señor”. Ahora bien, es cierto que “Señor”
no necesariamente significa Dios. Pero en el pensamiento cristiano tardío,
significa exactamente eso. Mateo sentó sin querer las bases de la promoción de
Jesús a Dios.
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