|
Yo soy de un pequeño país de Europa
Oriental llamado Lituania, donde el cristianismo es la religión dominante, y
donde un bebé en sus primeros días en el mundo es hecho cristiano. Yo nunca he
sido atea, pero nunca me consideré a mí misma una buena cristiana. Fue el
tiempo cuando yo estaba yendo a la iglesia cada domingo, no solo por la
oración, sino para ayudar al sacerdote y para cantar en el coro de la iglesia,
que tenía a Dios en mi corazón al máximo; aunque yo les preguntaba a mis padres
por qué me habían bautizado sin preguntarme si yo quería ser cristiana o no.
Toda mi vida, como la recuerdo, no pude
ser una buena cristiana y no pude entender el significado de la religión
cristiana. Pero estaba buscando su significado. Yo solía leer muchos libros
acerca del cristianismo, al tiempo que le pedía continuamente ayuda al
sacerdote. Podría decir que yo sentía y yo creía que “Alguien” estaba observándome,
pero no podía llamarme cristiana.
La vida sin la guía de Dios Todopoderoso
era difícil, solitaria y me inspiraba temor donde fuera que iba. Estaba
buscando a Dios todo el tiempo y, sin embargo, yo sentía que Él estaba tan cerca de mí. Sentía la ayuda de
Dios todo el tiempo conmigo; sentía que Él me hablaba. Veía cómo Él estaba
cuidándome y dejándome encontrar la forma de vida que Él ya había escogido para
mí. Estaba tratando de entender una gran cantidad de signos que Él me estaba
enviando diariamente.
Yo soy la segunda hija en mi familia, y
los dolores de parto de mi madre conmigo fueron mucho más duros que con su
primer bebé. Yo fui muy afortunada de sobrevivir al parto, y creo que Dios me
salvó la vida. Luego de dos serios accidentes posteriores en mi vida, sobre los
cuales la gente decía que nadie hubiera podido sobrevivir luego de ellos, yo
empecé realmente a apreciar mi vida. Sentí qué tan frágil era la vida humana y
que solo Dios sabía cuánto tiempo iba a vivir.
Dios me dejó confiar en Él cada minuto de
mi vida y esto me ayudó a disfrutarla incluso cuando estaba enferma o
sintiéndome mal. Yo sé que Dios nos está dando todo y quiere que le
agradezcamos, para que entendamos que Él está haciendo eso sólo por nosotros.
Tuve un accidente de automóvil justo luego
de mis exámenes de graduación, y me fue dicho que me quedara en cama por no
menos de seis semanas. Sólo podía mover mi cabeza y mis brazos, pero con la
ayuda de Dios, sin embargo, terminé mi colegio y entré a la universidad
mientras aún yacía en la cama. ¡Incluso mi doctor no podía creer que yo lograra
tanto! La mayoría de la gente estaría gritando de dolor o pidiendo por una
píldora que los hiciera dormir. No podía ser solo suerte, eso fue un milagro de
Dios con seguridad. Luego de esto mi fe se incrementó, pero “Alguien” aún me
mantenía lejos de la iglesia. Ahora puedo entender lo que estaba pasando –para
mí, la iglesia no era el camino hacia Dios.
El verdadero entendimiento de Dios, lo que
yo había estado deseando por tanto tiempo y el cual sería mi único camino a la
verdadera felicidad a través de la calma de mi alma, lo encontré a través de mi
esposo. Cómo nos conocimos el uno al otro fue uno de los milagros de Dios
también. Al principio, nunca hablamos acerca de la religión y nunca tuvimos
desacuerdos sobre ese tema. Un día, cuando yo estaba de muy buen humor porque
me había encontrado a un viejo amigo, él (en ese entonces nosotros aún no
estábamos casados) me dijo que quería darme la mejor cosa en su vida: la fe. Dios puso las palabras correctas en sus labios ese día, y yo estaba realmente interesada en
oír lo que él tenía que decir acerca del Sagrado Corán, acerca de los milagros escritos
en él y acerca de los significados de cada movimiento de su cuerpo mientras él
oraba. A pesar de que fue solo una conversación sobre el tópico, fue suficiente
para hacerme leer tantos libros como pudiera yo hacer llegar a mis manos. Con cada
libro, con cada página, empecé a entender lo que estaba haciendo falta en mi
vida, esto era lo que yo había estado buscando por todos esos años cuando
estaba pidiendo ayuda a los sacerdotes. Los libros me hablaban a mí, Dios me
estaba hablando a través de los libros. Encontré respuestas para una gran
cantidad de preguntas; encontré calma en mi alma mientras que aquellos a mí
alrededor estaban aún buscando.
Me volví musulmana tan solo hace unos
pocos meses, y es asombroso sentir el milagro de un renacimiento en la fe. Dios
me amó tanto que me dejó nacer de nuevo a pesar de que yo ya tenía 21 años, una
edad en la que fui capaz de apreciar Su asombroso regalo. Ahora soy una musulmana. ¡Nadie puede creer qué
tan diferente es ser musulmán!
Dios me hizo ver el sol en una forma
diferente a la que yo estaba acostumbrada a verlo cuando era cristiana. El sol tiene un significado diferente para mí ahora. Yo se que esta luz del sol que Dios nos está enviando cada día es su
forma de mostrarnos cuánto se preocupa por nosotros, cuánto nos ama. Debido a Su
misericordia, nosotros no nos sentimos con frío y podemos ver el mundo en muchos
colores. Dios creó la noche con el fin de mostrarnos qué tan asombrosa es Su
luz. Él nos hizo confiar en que luego de una fría y oscura noche, Él nos traerá
una hermosa y fresca mañana. De esta forma, Dios nos está mostrando signos. Él
nos dio ojos para ver Sus palabras en cada milagro.
Yo estoy tan feliz y agradecida con el
regalo de Dios de ver este mundo de nuevo para finalmente apreciar mi vida. Él
me dio una nueva y fresca luz en mi vida, y ahora puedo ver Sus signos en todo a
mi alrededor en una forma diferente. En todo lo que hago, en todos los lugares
adonde voy, Dios está diciéndome bienvenida. En milagros que Él está
mostrándome, veo que estoy en el camino correcto, que Él está conmigo (en Su
Sabiduría). El mundo no cambió en un día, incluso no cambió en 21 años. Todo lo
que ha cambiado es la calidad de mi vida cuando el verdadero entendimiento de
Dios llegó a mi corazón.
Yo deseo que todo el mundo cambie también.
Ahora la gente está molesta y cansada de buscar la calma a través del éxito
mundano. Están cansados de odiarse los unos a los otros, y de estar celosos unos
de otros. Las naciones tratan de sobrevivir luchando entre ellas; los países tratan
de vivir en paz pero no pueden estar sin la guerra. Cada día el mundo se hunde
más y más profundamente. La única forma de detenerlo es hacer del Islam la
forma de vida de la humanidad. Con amor y conocimiento de Dios en el corazón de
cada uno, encontraremos y disfrutaremos la vida con la que estamos soñando
hasta ahora. Nosotros construiremos un futuro optimista para nuestros hijos; no
estaremos asustados de encontrarnos los unos con los otros y vivir como una
sola humanidad.
|