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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 1 de 6): El Viaje Nocturno
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Descripción: El contexto del inicio del viaje y algunos detalles de los primeros años de la misión del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 21 Feb 2011 - Última modificación 17 Mar 2011
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> El Profeta Muhammad
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> Evidencias de la profecía de Muhammad
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Prólogo
El
viaje del Profeta y Mensajero, Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios
sean con él, de noche, desde la Sagrada Mezquita en La Meca a la lejana
mezquita en Jerusalén, fue un milagro otorgado a él por Dios. Es la primera
parte de una noche de admiración y asombro, que culminó con la ascensión del
Profeta Muhammad a través de los cielos y su presencia ante Dios.
“Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo
durante la noche, desde la Mezquita Sagrada [de La Meca] a la mezquita lejana
[de Jerusalén] cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestros
signos. Él es Omnioyente, Omnividente”. (Corán 17:1)
Fue
un viaje físico, y todos los eventos que describiremos tuvieron lugar en una
sola noche.
Esta
serie de artículos utilizará la palabra masyid en lugar de su traducción
al español, mezquita. La razón para esto es que la palabra masyid
implica mucho más que los edificios característicos donde los musulmanes rezan.
La palabra masyid proviene de la raíz sa-ya-da que significa “postrarse”;
por lo tanto, masyid es cualquier lugar de postración. El Profeta Muhammad
nos dijo: “La tierra ha sido hecha una Masyid para mí”. Este regalo
de Dios fue dado sólo a la nación de Muhammad.
Un
musulmán puede rezar en cualquier lugar que no sea impuro (con pocas
excepciones). Hay edificios específicamente para rezar, pero cualquier lugar
donde rece un musulmán es una masyid, en el sentido literal: un lugar de
postración. El acto de postrarse es la parte más honorable de la oración.
Cuando la frente de un musulmán toca el suelo, él o ella está muy cerca de
Dios. La oración establece la conexión entre el creyente y su Señor, y fue en esta
noche milagrosa que las cinco oraciones diarias fueron establecidas.
En
la historia que sigue a continuación aprenderemos algo más sobre este hombre
llamado Muhammad, y podremos entender un poco más sobre por qué los musulmanes
lo aman. También, descubriremos por qué Masyid Al-Aqsa en Jerusalén es
una de las tres Masyid Sagradas en el Islam. Dios se refiere a Jerusalén
en el Corán como “los alrededores que hemos bendecido”. El Domo de la
Roca, parte del área de la Masyid Al-Aqsa, es el símbolo más reconocible
de Jerusalén y tiene un lugar especial en el corazón de todo musulmán. En este
viaje en el que estamos a punto de embarcarnos, usted entenderá por qué. Así
que, viajemos atrás en el tiempo, al siglo VII en Arabia, a la ciudad de La Meca,
y acompañemos al Profeta Muhammad en su viaje nocturno y su ascensión.
El viaje comienza
Aproximadamente
10 años después de que el Profeta Muhammad recibiera su primera revelación del
Corán, sufrió dos graves pérdidas. Una fue la muerte de su tío Abu Talib, el
hombre que lo apoyó y amó desde que era un niño huérfano, y apenas dos meses
después murió su amada esposa, Jadiyah. Ese año se conoce como “el año de la tristeza”.
En
los años que precedieron a estos eventos tristes, los nuevos musulmanes, en
especial el Profeta Muhammad, fueron perseguidos, ridiculizados y abusados. La
fuerza y la lealtad de su tío, combinados con el amor y la compasión mostrados
hacia él y por Jadiyah, lo ayudaron a mantenerse fuerte y a continuar
difundiendo el mensaje enfrentándose a la grave adversidad. Sin embargo, ahora
se sentía solo y sumamente abrumado por la tristeza.
Cuando
uno realmente se ha rendido a Dios, los dolores y las penas de esta vida forman
parte de una prueba de fe, y estas pruebas siempre son seguidas por el alivio.
En el capítulo 94 del Corán, Dios le asegura al Profeta Muhammad que con cada
adversidad viene el alivio, y esto se repite una segunda vez con énfasis: con
cada adversidad viene el alivio. Después de este año en extremo difícil, el
Profeta Muhammad sintió alivio en la forma de una bendición mayor, el Viaje
Nocturno y el Ascenso a los Cielos.
“Luego de toda dificultad viene un alivio, y ciertamente
que luego de toda dificultad viene un alivio”. (Corán 94:5-6)
Aún
cuando era peligroso y él se arriesgaba a ser atacado por los paganos de La Meca,
el Profeta Muhammad a menudo pasaba sus noches orando en la Masyid
Sagrada de La Meca. En esta noche en particular, él estaba descansando cerca de
la Ka’ba (el cubo negro en el centro de la Masyid) en un estado
de duermevela. Vino un ángel y le abrió el pecho desde la garganta hasta el
estómago. El ángel sacó el corazón del Profeta Muhammad y lo colocó en un tazón
lleno con fe, el corazón fue purificado, llenado y regresado a su lugar.
Esta
no fue la primera vez que un ángel bajó y extrajo el corazón de Muhammad.
Cuando era un niño pequeño, Muhammad vivía en los desiertos de Arabia con una
familia adoptiva según era costumbre, pues era sabido que el ambiente del
desierto era mucho más saludable y apropiado para una educación correcta que el
de las ciudades. Cuando tenía cuatro o cinco años de edad y estaba jugando en
esta tierra salvaje con sus amiguitos, el Ángel Gabriel apareció, sacó el
corazón de Muhammad y extrajo de él una porción, refiriéndose a ella como “la
parte de Satanás”. El Ángel Gabriel lavó el corazón con el agua de zamzam
(el pozo de La Meca que brotó para aplacar la sed de Ismael) y lo regresó a su
lugar. Los otros niños corrieron gritando, pensando que Muhammad había sido
asesinado, pero para cuando regresaron con ayuda, él estaba solo, asustado y
pálido. Sólo una pequeña señal quedó de tan dura experiencia.
La
misión del Profeta Muhammad fue guiar a la humanidad hacia la adoración del
Único Dios Verdadero, así, cada aspecto de su vida formaba parte del plan de
Dios para prepararlo para su gran responsabilidad. Cuando era niño, la parte de
Satanás fue removida de su corazón; y cuando fue adulto, estando a punto de
emprender la construcción de la nación musulmana, su corazón fue purificado y
llenado con fe pura. La siguiente parte de esta noche milagrosa comenzó
entonces.
Al
Profeta Muhammad se le presentó un animal blanco que él describió como más
pequeño que un caballo pero más grande que un burro, y que fue conocido como Al-Buraq.
Este animal, dijo, podía llegar de un solo paso hasta donde llegaba la vista.
Con un salto, Al-Buraq podía cubrir una distancia increíblemente grande. El Ángel
Gabriel le dijo al Profeta Muhammad que montara el animal, y juntos viajaron
más de 1 200 km a la masyid más lejana, Masyid Al-Aqsa.
El
Profeta Muhammad estaba sobre el lomo de Al-Buraq mientras la zancada
del animal alcanzó el horizonte, y las estrellas brillaron intensamente en el
cielo nocturno sobre los desiertos de Arabia y más allá. Él debió haber sentido
el viento en su rostro y haberse percatado de su corazón recién llenado
latiendo con fuerza en su pecho. ¡Cuántas señales y maravillas de Dios debió
haber visto el Profeta Muhammad en ese milagroso viaje nocturno!
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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 2 de 6): Masyid Al-Aqsa
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Descripción: El Profeta Muhammad llega a la Masyid Al-Aqsa y se reúne con algunos de los anteriores Profetas de Dios.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 21 Feb 2011 - Última modificación 15 Feb 2011
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> Evidencias de la profecía de Muhammad
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Esta
fue una época difícil en la vida del Profeta Muhammad, y este viaje fue un gran
honor para él. El anuncio del mensaje estaba entrando en una fase nueva, y el
establecimiento de la nación musulmana estaba por comenzar. El Profeta Muhammad
se había sentido abrumado y solo. La gran mayoría de los mecanos se había
rehusado a escuchar su mensaje. Tanto su amado tío como su querida esposa
habían muerto, y este regalo de Dios le brindaba apoyo y abría sus ojos a las
señales y maravillas del universo. Después de viajar la enorme distancia hasta
Jerusalén en el lomo de Al Buraq, el Profeta Muhammad llegó al área conocida
como Masyid Al-Aqsa. Desmontó y ató a Al Buraq a un anillo (aldaba)
en la puerta.
Ocurre otro milagro
El
Profeta Muhammad caminó dentro de la Masyid –el lugar de postración–
para reunirse con un grupo de Profetas anteriores, y entonces tuvo el gran
honor de liderarlos en la oración. Dios recompensó a Su Mensajero y le hizo
entender que los Profetas anteriores a él también pasaron tiempos difíciles al
predicarles a sus pueblos. Esta fue otra indicación de su importancia y
excelencia, así como de la naturaleza de su mensaje.
Antes
del advenimiento del Profeta Muhammad, todos los Profetas entregaron su mensaje
de sumisión a Dios, el Único, a su propio pueblo; Muhammad, sin embargo, fue
enviado para toda la humanidad. Dios se refiere a él como una misericordia.
Dios dice en el Corán:
“Él [el Profeta Muhammad] cree en Allah,
confía en [la palabra de] los creyentes y es una misericordia para quienes
verdaderamente creen de vosotros”. (Corán 9:61)
El
mensaje fue internacional, y esta comunicación distribuida por el mundo entero
fue el Islam. Los Profetas de Dios estaban detrás del nuevo y último Mensajero
de Dios y lo apoyaron cuando su necesidad fue mayor. El Profeta Muhammad menciona
en sus dichos que todos los Profetas son hermanos. Esta
congregación ubicada detrás del Profeta Muhammad fue una señal de hermandad
real y eterna.
La importancia de Al-Aqsa
El
hecho de que esta ocasión trascendental tuviera lugar en Jerusalén es también
de importancia. Esta es la tierra de los Profetas de Dios, la tierra de Abraham,
Isaac, Moisés y Jesús. Dios estaba forjando un enlace entre su Casa Sagrada en
Meca y la Masyid Al-Aqsa en Jerusalén. Dios también estaba enlazando la llamada
“cuna de la religión”, la Tierra Sagrada alrededor de Jerusalén, con la tierra
de Arabia, el lugar de nacimiento de la religión diseñada por el Creador para
toda la humanidad: el Islam.
Dios
estableció a Al-Aqsa como una de las tres Masyid sagradas en el Islam. La Masyid
Sagrada en La Meca, la Masyid del Profeta Muhammad, aún por ser establecida en
Medina en ese entonces, y esta Masyid en este vecindario bendito de Jerusalén.
Es sólo a esas tres Masyid que los musulmanes pueden viajar con intención devocional. Una oración en la Masyid Al-Aqsa
equivale a 500 oraciones en cualquier otro lugar, con excepción de la Masyid
del Profeta, donde una oración equivale a 1 000 oraciones, y la Masyid Sagrada
en La Meca, donde una oración contiene la recompensa de 100.000 oraciones. Dios enfatizó
la importancia y santidad de la Masyid Al-Aqsa, y por esta razón ella juega un
papel importante en la vida del musulmán. Por eso es cuidada y protegida
celosamente.
Al-Aqsa
fue la primera qiblah (la dirección hacia la cual un musulmán se orienta
para orar) en el Islam, pero esta dirección fue luego cambiada a la Masyid
Sagrada en La Meca. Establecer la fecha exacta de este cambio es difícil, pero
por la evidencia podemos descubrir cuándo ocurrió aproximadamente, puesto que
la misión del Profeta Muhammad está dividida en dos períodos distintos. El
período Mecano, definido por llamar al pueblo a la religión del Islam, y el
período Medinense, definido por el establecimiento del estado musulmán. El
Profeta Muhammad y la mayoría de sus seguidores emigraron a la ciudad de Medina
en el año 14 de la profecía.
El
Viaje Nocturno y la Ascensión tuvieron lugar a finales del período Mecano,
mientras que la qiblah cambió hacia La Meca unos 16 meses después de la emigración
del Profeta hacia Medina. A partir de esto, podemos deducir que los musulmanes se
orientaron hacia Al-Aqsa cuando rezaban por aproximadamente tres años, antes
que Dios cambiara la dirección hacia La Meca. Esto en ninguna forma disminuye
la importancia de Jerusalén o de la Masyid Al-Aqsa, sólo representa otro paso
en el establecimiento del mensaje para toda la humanidad. La Masyid Sagrada en La
Meca fue fijada como el punto central en el Islam.
El viaje y el milagro continúan
Mientras
se encontraba aún en el área sagrada de la Masyid Al-Aqsa, el Ángel Gabriel se
presentó ante el Profeta Muhammad con dos copas, una llena de leche y la otra
llena de vino, y le ofreció ambas. El Profeta eligió y bebió la leche. El Ángel
Gabriel entonces le dijo: “Gracias a Dios, Quien te ha guiado a la fitrah;
si hubieras tomado el vino, tus seguidores se habrían perdido”. Es difícil
traducir la palabra árabe fitrah al español; denota el estado natural y
puro en el que uno nace, un sentimiento innato que lo guía a uno a hacer lo
correcto. El Profeta Muhammad instintivamente eligió lo correcto sobre lo
errado, el bien sobre el mal, y el camino recto en lugar de la ruta torcida
hacia el Infierno.
Fue
en la ciudad sagrada de Jerusalén, en el área sagrada de la Masyid Al-Aqsa que el Profeta Muhammad comenzó la
siguiente etapa de su milagroso Viaje Nocturno. El Profeta Muhammad ascendió al
cielo más bajo desde una roca. Esta roca puede hallarse dentro del Domo de la
roca, el símbolo más famoso de Jerusalén. No debe confundirse con el edificio
actual de la Masyid, que se encuentra del otro lado del complejo de Al-Aqsa. Toda
el área es la Masyid, pero allí existen muchos edificios separados. Es
importante recordar que aunque el Domo de la Roca se encentra dentro del
complejo de la Masyid, no es la Masyid Al-Aqsa y no es el lugar de postración
donde el Profeta Muhammad dirigió en oración a los Profetas anteriores. Desde
la roca, ahora cubierta por el reconocido domo dorado, el Profeta Muhammad
ascendió al más bajo de los cielos en compañía del Ángel Gabriel.
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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 3 de 6): La Ascensión
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Descripción: El viaje del Profeta Muhammad a través de los cielos.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 28 Feb 2011 - Última modificación 28 Feb 2011
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El Viaje Nocturno y la Ascensión fueron
una gran bendición otorgada a Muhammad, el Profeta de Dios. Fue un viaje que
comenzó en la Masyid Sagrada de La Meca, luego se trasladó por los cielos hasta
la Masyid Al-Aqsa en Jerusalén y continuó finalmente hacia arriba, a través de
los siete cielos hacia la presencia de Dios Todopoderoso. Mientras viajamos a través
de los siete cielos con el Profeta Muhammad, es importante recordar que los
lugares que visitamos no son parte del Paraíso.
En el idioma español generalmente
utilizamos la palabra cielo en el sentido del plano espiritual o de la
felicidad eterna, la recompensa por una vida correcta y lo opuesto al Infierno,
el lugar del castigo eterno. Sin embargo, este no es siempre el caso; la
palabra cielo proviene del latín caelum, y se utiliza para designar la atmósfera o la parte más elevada de
algunas cosas. Eventualmente, cielo perdió su sentido original de lugar
donde se encuentran los cuerpos celestes, y comenzó a implicar principalmente
Paraíso. En árabe, sin embargo, siempre han existido dos palabras que se
utilizan separadamente, sama y yannah. La palabra sama es
utilizada para los cielos (el espacio sobre nosotros), y éstos son parte del
mundo temporal que será destruido el Día del Juicio. Pero la palabra yannah
denota Paraíso, la tierra de la dicha eterna, el hogar permanente de los
creyentes correctos, y lo opuesto del Infierno.
“Creó siete cielos en dos días, y decretó
para cada cielo Sus órdenes, y embelleció el cielo de este mundo con estrellas
luminosas que son una protección [para que los demonios no asciendan y escuchen
las órdenes divinas]. Éste es el decreto del Poderoso, Omnisciente”. (Corán
41:12)
“Su Señor les albricia [que serán
recompensados en la otra vida] con Su misericordia, Su complacencia, y con
jardines en los que disfrutarán permanentemente. Vivirán por siempre en ellos;
ciertamente Dios les tiene reservada una recompensa grandiosa”. (Corán 9:21-22)
Las maravillas de Dios
El Profeta Muhammad ascendió a los
cielos desde la roca que ahora está cubierta por el familiar domo dorado, que
se ha convertido en el símbolo de Jerusalén. Este es un viaje que ningún otro
ser humano había hecho antes ni ha hecho desde entonces. Esto demuestra la
habilidad de Dios para realizar lo que parece imposible. Aquí, el concepto del
tiempo y del espacio como lo conocemos no aplica, y está más allá de las capacidades
humanas entender la verdadera omnipotencia de Dios. En sus dichos y tradiciones,
el Profeta Muhammad describió la inmensidad de los cielos: el primer cielo,
comparado con el segundo, es similar a un simple anillo en las inmensas arenas
del desierto, y continuó su narración hasta que describió al sexto cielo como
un anillo en el desierto comparado con el séptimo cielo. La magnitud de esto es
inimaginable. Nuestra tierra, y lo que llamamos el universo, están contenidos
dentro del primer cielo. Aún con el conocimiento científico del siglo XXI, no
tenemos idea de lo grande que esto es, qué tanto se extiende el universo, o
cuántas maravillas contiene.
El Profeta Muhammad viajó con el Ángel
Gabriel hacia las alturas de los cielos. Juntos llegaron a la puerta del primer
cielo, donde el Ángel Gabriel pidió permiso para entrar. Los guardianes de la
puerta preguntaron: “¿Quién es?” A lo que Gabriel respondió: “Soy yo, Gabriel”.
Los guardianes preguntaron entonces quién lo estaba acompañando, y cuando les
dijo que era Muhammad, preguntaron si a él se le había dado la misión de guiar
a toda la humanidad a la adoración al Dios Único. El Ángel Gabriel respondió
afirmativamente, así que los ángeles guardianes le dieron la bienvenida al
Profeta Muhammad, dijeron que era un placer recibirlo, y abrieron la puerta.
Saludando a los Profetas
El Profeta Muhammad nos dice que vio a
su padre Adán, el padre de toda la humanidad. Lo saludó con el saludo de todos
los musulmanes: Assalamu alaikum (que la paz sea contigo). Adán le devolvió
el saludo y expresó su fe en la profecía de Muhammad. Lo llamó su hijo puro, el
Profeta puro. Imagine el placer que esta reunión debió producir en ambos
hombres. Después de miles de años, Adán pudo ver a su hijo Muhammad, el mayor
de sus descendientes. Muhammad pudo ver a los ojos al padre de la humanidad.
Las maravillas, sin embargo, apenas comenzaban. El Ángel Gabriel y el Profeta Muhammad
ascendieron entonces al segundo cielo.
En la puerta, el Ángel Gabriel también
pidió permiso para entrar. Cuando los guardianes supieron que el Profeta Muhammad
había recibido su misión y quería entrar, le dieron la bienvenida y le abrieron
la puerta. Allí, el Profeta Muhammad vio a los dos primos, el Profeta Juan
(conocido en la tradición cristiana como “el Bautista”) y el Mensajero de Dios,
el Profeta Jesús; el Profeta Muhammad intercambió saludos con ellos.
El Profeta Muhammad y el Ángel Gabriel ascendieron
de nuevo a las puertas del tercer cielo. En cada puerta tuvo lugar la misma
escena. Cuando los ángeles guardianes establecían que se trataba del Ángel
Gabriel en compañía del Profeta Muhammad, quien en verdad había recibido su
misión, le daban permiso de entrar. Aquí, en el tercer cielo, el Profeta Muhammad
se encontró con el Profeta Yusuf (José) y lo describió como la encarnación de
la mitad de toda la belleza que existe.
Siempre que el profeta Muhammad se
encontraba con los Profetas en cada cielo, intercambiaba saludos con ellos, y
éstos siempre fueron Assalamu alaikum, el saludo de paz utilizado por
todos aquellos sometidos al Único Dios Verdadero. En el cuarto cielo, el
Profeta Muhammad conoció al Profeta Idris, de quien Dios dijo en el Corán (19:57)
que fue elevado a un nivel muy alto. En el quinto cielo, conoció al Profeta
Aarón, el hermano de Moisés. En cada reunión, los Profetas expresaron su fe en
la profecía de Muhammad. En el sexto cielo, el Profeta Muhammad conoció a
Moisés.
Cada vez que el Profeta Moisés es
mencionado al Corán o en las narraciones del Profeta Muhammad, sabemos que algo
importante está a punto de ser descrito. Después que los dos Profetas habían
intercambiado saludos y el Profeta Moisés había expresado su fe en la profecía
de Muhammad, Moisés comenzó a llorar. Cuando se le preguntó el por qué,
respondió: “Un joven ha venido después de mí, y más de sus seguidores entrarán
al Paraíso que de los míos”.
Hasta el advenimiento del Islam, el
Profeta Moisés había tenido más seguidores que cualquier otro Profeta. Moisés
lloró, y por ello podemos entender que hay cierto tipo de rivalidad entre los
Profetas, pero no es una competencia llena de celos o envidia. Por el
contrario, está llena de compasión. A medida que avancemos en el viaje, veremos
el amor y la compasión que el Profeta Moisés tuvo por Muhammad y sus
seguidores. El Profeta Muhammad y el Ángel Gabriel ascendieron entonces hacia
el séptimo cielo.
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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 4 de 6): El séptimo cielo
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Descripción: El Profeta Muhammad conoce al Profeta Abraham, y presencia el lugar donde los ángeles están más densamente ordenados en oración.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 28 Feb 2011 - Última modificación 28 Feb 2011
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> El Profeta Muhammad
> Evidencias de su Profecía
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> Evidencias de la profecía de Muhammad
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El Ángel Gabriel y el Profeta Muhammad continuaron
su ascenso milagroso a través de los cielos. Este viaje fue más allá de lo que
la mente humana puede imaginar. Comenzó en los desiertos de Arabia y se
extendió hasta donde alcanza el universo conocido y más allá. En la puerta del
séptimo cielo, intercambiaron las mismas preguntas y respuestas que en los
cielos previos, y los ángeles declararon su placer de conocer al Profeta Muhammad.
Dieron permiso de entrar y el Profeta de Dios, acompañado por Gabriel, el ángel
al que se le han confiado las revelaciones de Dios, y siguieron hacia el último
cielo.
El séptimo cielo es una expresión
utilizada por los cristianos para denotar la máxima felicidad o dicha, como en
“estoy en el séptimo cielo”. En el Islam, el séptimo cielo es donde el Profeta
Muhammad conoció al Profeta Abraham; y, en efecto, él (Muhammad) debió haber
estado en la máxima felicidad y en un estado de dicha, al haber sido honrado
con este viaje maravilloso. Ambos Profetas intercambiaron saludos diciendo Assalamu
alaikum (que la paz sea contigo) y, como lo habían hecho todos los demás
Profetas, el Profeta Abraham expresó su creencia y su fe en la misión del
Profeta Muhammad.
A través de su hijo, Ismael, Abraham es
el padre de los árabes y el ancestro del Profeta Muhammad; es también el
ancestro del pueblo que se convirtió en los Hijos de Israel (los seguidores del
Profeta Moisés) a través de su hijo Isaac. En las tradiciones judías, Abraham
es llamado el padre de los judíos. Sin embargo, el Islam rechaza esta idea,
pues el Corán expone claramente que él no era judío ni cristiano, sino un
creyente en el monoteísmo más puro (la creencia en un solo Dios).
“¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué discutís
sobre Abraham, siendo que la Torá y el Evangelio fueron revelados después de
él? ¿Es que no razonáis? […] Abraham no fue judío ni cristiano, sino que fue un
verdadero Muslim Hanifa”.
(Corán 3:65 y 67)
Los musulmanes creen en todos los
Profetas de Dios; Abraham, sin embargo, mantiene un lugar especial como uno de
los mensajeros de Dios más importantes, y tiene el honor único de ser llamado,
tanto en la tradición islámica como en la cristiana, el siervo
amado de Dios. Juntos, Abraham y su hijo Ismael construyeron la Kaaba (el
edificio cúbico negro en el medio de la Masyid Sagrada de La Meca).
“Y cuando Abraham e Ismael levantaron los
cimientos de La Casa, dijeron: ¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra, Tú eres
Omnioyente, Omnisciente”. (Corán 2:127)
Los musulmanes vuelven su rostro hacia
la Kaaba muchas veces al día mientras realizan sus oraciones, y en cada oración
le piden a Dios que bendiga a Abraham y a su familia.
El mundo de los ángeles
Mientras se encontraba en el séptimo
cielo, al Profeta Muhammad le fue mostrado el edificio conocido como “la casa
muy frecuentada”, o Al-Bait Al-Mamur en árabe. Es lógico que el Profeta
Abraham estuviera allí con esta casa, puesto que es el equivalente en el cielo
de la Kaaba en La Meca. Cada año, en la época de la peregrinación (Hayy), más
de 2 millones de musulmanes de todas partes del mundo concurren a La Meca para
seguir los pasos del Profeta Abraham y realizar ciertos rituales, incluyendo la
circunvalación de la Kaaba. Cada día, 70 000 ángeles visitan la casa muy
frecuentada en el séptimo cielo para adorar a Dios. El Profeta Muhammad nos
informó que, una vez los ángeles han visitado Bait Al-Mamur, nunca
regresan. Dios jura por su casa en el Corán.
“Y juro por Bait Al-Mamur”. (Corán 52:4)
¡Setenta mil ángeles cada día! ¿Qué
implica esto? Pensemos al respecto y maravillémonos de cuántos miles o millones
de años lleva sucediendo esto. ¿Cuántos de estos seres creados de luz por Dios
existen? Esta fue otra maravilla que el Profeta Muhammad tuvo el privilegio de
ver y le permitió describirla para nosotros. En sus tradiciones también nos
informa que los cielos sobre nosotros gimen, cada espacio está ocupado por un
ángel adorando a Dios.
El límite más alto
El Profeta Muhammad pasó entonces a
través de los siete cielos hasta el límite más alto, a Sidrat Al-Muntaha,
un árbol de loto (azufaifo).
“Junto al Sidrat Al-Muntaha (loto que
demarca el límite de los siete cielos). Cerca está el Paraíso de la residencia
eterna”. (Corán 53:14-15)
Él describió sus frutos como jarras y
sus hojas tan grandes como orejas de elefante. Cuatro ríos se originan de las
raíces del árbol de loto. Cuando preguntó respecto a ellos, se le dijo al Profeta
Muhammad que dos de los ríos eran únicos del Paraíso. Nada nos ha llegado
acerca de los nombres o el significado de estos dos ríos en la narración de la
ascensión. Sin embargo, se le dijo que los otros dos ríos eran réplicas del
Nilo y del Éufrates, dos ríos que son especialmente benditos en este mundo.
Sidrat Al-Muntaha es llamado el límite más alto, puesto que todo lo que surge de la
tierra o de los cielos para allí, y todo lo que baja se detiene allí, y
porque el conocimiento de los ángeles se detiene en este punto. Nadie ha ido
más allá excepto el Profeta Muhammad.
Más allá de este punto, dejamos los cielos y pasamos al área del más allá, la
zona que contiene el Paraíso y el Trono de Dios. Continuando con su viaje
milagroso, el Profeta Muhammad pasó hacia esta zona y estuvo en la presencia de
Dios Todopoderoso.
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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 5 de 6): En la presencia de Dios
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Descripción: En la presencia de Su Señor, Muhammad recibe la orden de establecer las cinco oraciones diarias.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 07 Mar 2011 - Última modificación 07 Mar 2011
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> Evidencias de la profecía de Muhammad
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|
Más
allá del árbol de loto, el límite más alto es un lugar donde, aparte de una
excepción, ningún humano ha estado jamás. El viaje nocturno y la ascensión a
través de los cielos culminaron con el Profeta Muhammad pasando el límite más
alto y entrando en la presencia de Dios Todopoderoso. Más allá del árbol de
loto (azufaifo) se encuentra la zona del más allá, el Paraíso y el Trono de
Dios mismo.
La
palabra milagroso no es suficiente para describir lo maravilloso que esto debió
ser para el Profeta Muhammad. Está más allá de toda descripción y de toda imaginación.
Sin embargo, el Profeta Muhammad no vio a Dios con sus ojos, como dice Dios en
el Corán:
“Ninguna visión puede abarcarlo”. (Corán 6:103)
Uno
de los compañeros le preguntó al Profeta Muhammad directamente si había visto a
Dios, a lo que contestó:
“Él está velado por luz, ¿cómo
podría verlo?” (Sahih Muslim)
Sin
embargo, se mantiene el hecho de que Muhammad, Profeta de Dios, estuvo en la
presencia de Dios.
La importancia de la oración
Dios
le habló al Profeta Muhammad y no tenemos detalles de la conversación, excepto
que Dios ordenó las oraciones diarias al Profeta Muhammad y a sus seguidores.
Es la única orden que Dios ha impartido directamente a un Profeta en los
cielos, todos los demás actos de adoración fueron transmitidos en la tierra. La
oración es un regalo de Dios para aquellos que realmente creen en Su Unicidad.
Dios le otorgó este regalo al Profeta Muhammad, quien a su vez lo dio a los
seguidores del Islam. Es un regalo lleno de grandes bendiciones y
generosidades. Establece y mantiene nuestra conexión con Dios. Dios no necesita
de nuestras oraciones, pero nosotros, como seres humanos desvalidos, tenemos
una gran necesidad de sentirnos conectados a Él. De hecho, la palabra árabe
para las cinco oraciones diarias es salah, que proviene de una raíz que
significa, entre otras cosas, “conexión”.
“Observad la oración prescrita, y
especialmente la oración intermedia [Salat Al ‘Aser], y cumplidla con
sometimiento a Dios”. (Corán 2:238)
Dios
ordenó 50 oraciones al Profeta Muhammad y sus seguidores. Al descender, el
Profeta Muhammad pasó por donde estaba el Profeta Moisés, quien le preguntó
sobre lo que le había sido ordenado. Cuando el Profeta Muhammad le explicó que
se le habían ordenado 50 oraciones al día, Moisés se mostró sorprendido y le
dijo de inmediato: “Devuélvete y pide a tu Señor una reducción”. Cuando Dios
prescribió 50 oraciones, el Profeta Muhammad lo aceptó; Moisés, habiendo sido
él mismo un gran Profeta, sabía por sus seguidores lo que la gente podía y no
podía manejar en relación a las obligaciones religiosas. Él estaba seguro que
los seguidores de Muhammad no estarían en capacidad de realizar tantas
oraciones. El Profeta Muhammad tenía conocimiento, pero el Profeta Moisés en
ese momento tenía más experiencia.
El
Profeta Muhammad aceptó el consejo de su hermano/profeta, regresó a la
presencia de Dios y le pidió una reducción. Dios redujo 10, a 40 oraciones. El
Profeta Muhammad descendió de nuevo, el Profeta Moisés le preguntó qué había
ocurrido. Cuando escuchó que la reducción había sido de sólo diez, el Profeta
Moisés lo envió de regreso para que pidiera una nueva reducción.
Esta
conversación continuó hasta que el número de oraciones obligatorias fue de
cinco. El Profeta Moisés sugirió una nueva reducción diciendo: “¡Oh Muhammad!
Yo conozco a la gente, tu nación no será capaz de manejarlo, regresa y pide que
la carga de tu pueblo sea aliviada”. El Profeta Muhammad le respondió:
“No”. Él se sintió avergonzado de pedir otra reducción y dijo que estaba
satisfecho con cinco oraciones diarias. Una voz se escuchó diciendo: “Las
oraciones han sido reducidas a cinco, pero serán recompensadas como si fueran
cincuenta”. Dios nos ha hecho claro que rezar cinco veces al día puede ser
difícil para algunas personas, pero aquellos que establezcan la conexión y
confíen que un día se reunirán con su Señor, lo hallarán fácil.
“Socorreos con la paciencia y la oración. Por
cierto que la práctica de la oración es difícil, excepto para los piadosos, aquellos
que tienen certeza del encuentro con su Señor y de la comparecencia ante Él”. (Corán
2:45–46)
Misericordia, amor y compasión
Esa
noche milagrosa concluyó con esta señal de la misericordia de Dios. Imaginemos
cuán difícil sería rezar 50 veces diarias. Aunque vimos durante este viaje que
Moisés lloró cuando supo que el Profeta Muhammad tendría más seguidores que él
en el Día del Juicio, también vimos cuán ansioso estaba por aconsejar al
Profeta Muhammad, y cuán perspicaz fue en hacer fácil la práctica del Islam a
los creyentes. La competencia entre los Profetas fue una de amor y compasión, y
de esto debemos aprender cómo tratarnos unos a otros. Aunque Dios nos dice que
compitamos entre nosotros en hacer buenas obras, debemos alentarnos y ayudarnos
unos a otros a hacer esto fácilmente.
“Apresuraos a realizar buenas obras.
Compareceréis ante Dios, y Él os informará acerca de lo que discrepabais”. (Corán
5:48)
El
Profeta Muhammad descendió entonces de nuevo a la Masyid Sagrada en La Meca.
Los compañeros del Profeta ahora estaban a punto de enfrentar la que sería, hasta
ese momento, la mayor prueba de su fe. Muhammad, el Profeta de Dios, estaba por
revelar que él había regresado de un viaje nocturno a la lejana Masyid en Jerusalén,
un viaje que normalmente tomaba más de un mes. También les diría que había
viajado donde ningún humano había ido antes, a través de los cielos y hasta la
presencia de Dios. Esto fue un viaje nocturno milagroso; pero, ¿le creerían sus
compañeros y cómo reaccionarían sus enemigos?
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El Viaje Nocturno y la Ascensión (parte 6 de 6): El regreso
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Descripción: Este gran milagro y honor se convierte en una oportunidad para que los incrédulos ataquen al Islam, así como en una prueba de fe para los musulmanes.
Por Aisha Stacey (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 07 Mar 2011 - Última modificación 07 Mar 2011
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Categoría: Artículos
> El Profeta Muhammad
> Evidencias de su Profecía
Categoría: Artículos
> Evidencia que el Islam es la verdad
> Evidencias de la profecía de Muhammad
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El Profeta Muhammad viajó sobre el lomo
de Al-Buraq todo el recorrido hasta la lejana Masyid en Jerusalén.
Ascendió a través de los siete cielos y admiró maravillas inimaginables. Habló
cara a cara e intercambió saludos con muchos de sus colegas Profetas; y el último
Siervo y Mensajero de Dios, Muhammad, estuvo en la presencia de Dios mismo. En
la misma noche, apenas unas cuantas horas después de haber comenzado su viaje,
el Profeta Muhammad regresó a La Meca.
Este viaje milagroso estaba a punto de
convertirse en un arma para sus enemigos contra el Profeta Muhammad y sus
seguidores, e igualmente sería una prueba extrema de la fe de los creyentes. A
su regreso a casa, el Profeta Muhammad buscó a Umm Ayman y le contó sobre su
viaje milagroso. Ella respondió: “Oh, Mensajero de Dios, no le cuentes esto a
nadie”. Umm Ayman tenía una fe completa en el Profeta Muhammad y creyó su
relato sobre el viaje, pero tenía miedo respecto a cómo lo tomarían los demás.
El Profeta Muhammad describió a Umm
Ayman como “mi madre después de mi propia madre”. Ella fue la sierva fervorosa
de su madre Aminah, y se mantuvo con el Profeta Muhammad después de las muertes
de su madre y su abuelo. El Profeta Muhammad y Umm Ayman siempre habían sido
muy cercanos, y al terminar este viaje maravilloso, él fue a la casa de Umm
Ayman, quizás por comodidad y facilidad mientras reflexionaba sobre este
milagro y decidía su siguiente movimiento.
El Profeta Muhammad respondió diciendo
que él le diría a la gente sobre la noche maravillosa. Él consideró que era su
responsabilidad ante Dios difundir el mensaje, sin importar la respuesta o las
consecuencias; Dios fue responsable por el resultado. Él dejó en silencio la
casa, reflexivo y discreto, y se dirigió a la Mezquita Sagrada. Encontró gente
en el camino, y lentamente se fueron esparciendo las noticias sobre el viaje
nocturno entre el pueblo.
La respuesta
Mientras
el Profeta Muhammad estaba sentado en silencio en la Mezquita, Abu Yahl se le
acercó y le preguntó: “Oh Muhammad, ¿hay algo nuevo?” Conocido como uno de los
mayores enemigos del Islam, Abu Yahl fue responsable por la tortura, el
castigo, asesinato y hostigamiento de los musulmanes nuevos a lo largo de los
primeros años del Islam. Si bien se dio cuenta de la hostilidad y el odio de Abu
Yahal sentía hacia él, el Profeta Muhammad le respondió con la verdad y dijo:
“Esta noche pasada he viajado hasta Jerusalén y he vuelto”.
Abu Yahal,
siendo incapaz de disimular lo divertido que esto le parecía, respondió
pidiéndole a Muhammad que repitiera estas palabras frente a la gente de La Meca.
El Profeta Muhammad respondió afirmativamente, y Abu Yahal dejó corriendo la
Mezquita, llamando al pueblo mientras corría por las calles. Cuando suficiente
gente se había reunido en la Mezquita a pedido de Abu Yahal, el Profeta Muhammad
dijo, de forma que todos lo escucharan: “He estado en Jerusalén y he regresado”.
La
muchedumbre comenzó a reír, silbar y aplaudir. Tomaron esto como una broma y se
retorcieron de risa. Esta era la respuesta que esperaba Abu Yahal y estaba
emocionado. Los incrédulos en la muchedumbre vieron una oportunidad de ponerle
fin al Islam. Ridiculizaron y restaron importancia a la declaración del Profeta
Muhammad. Entre la gente se encontraban personas que habían viajado a Jerusalén,
y le pidieron al Profeta Muhammad que describiera lo que había visto.
El
Profeta de Dios comenzó a describir su viaje, pero se irritó. Había estado poco
tiempo en Jerusalén, y la naturaleza milagrosa de estos viajes había implicado
que él no recordara detalles pequeños y descripciones. Sin embargo, el Profeta Muhammad
nos dice que Dios le mostró los detalles “justo frente a sus ojos” y él
describió lo que había visto “piedra por piedra, ladrillo por ladrillo”. Los
viajeros confirmaron sus descripciones. (Sahih Al-Bujari)
Hay otra narración que dice que
mientras viajaba de regreso a La Meca, el Profeta Muhammad pasó sobre una
caravana. Él fue capaz de describirla con claridad. La caravana había perdido
un camello, y el Profeta Muhammad les gritó desde el cielo informándoles dónde
se encontraba el camello. También bebió de su suministro de agua.
La gente de La Meca despachó de
inmediato a un grupo para que alcanzara la caravana antes de que entrara a la
ciudad y así preguntarle a esa gente respecto a la noche anterior. Ellos confirmaron
que una voz extraña les había dado la ubicación del camello perdido y que parte
de su suministro de agua había desaparecido. Sin embargo, estas confirmaciones
no fueron suficientes. La gente abucheó al Profeta de Dios, se rieron y no
creyeron en sus palabras. Este evento milagroso fue una prueba de fe tal que
incluso algunos de los musulmanes nuevos no lo creyeron y abandonaron la fe del
Islam.
La dulzura de la fe
Para aquellos cuya fe era fuerte y
verdadera, el Poder de Dios fue obvio. Algunos de aquellos que hallaron la
historia completa difícil de creer fueron a ver a Abu Baker, el mejor amigo y
apoyo leal del Profeta Muhammad. Le preguntaron si creía que el Profeta Muhammad
había viajado de noche hasta Jerusalén y de regreso a La Meca. Sin titubear, Abu
Baker respondió: “Si el Mensajero de Dios dice eso, entonces es cierto”. Fue por
eso que en esta ocasión Abu Baker se ganó el título de As-Siddiq (el veraz).
Este fue un momento decisivo para muchos musulmanes; después de afrontar la
tortura física y el abuso de los incrédulos, ahora debían lidiar con un
concepto que estaba más allá de lo que podían imaginar. Algunos fallaron, pero
muchos se elevaron a nuevas alturas y pudieron saborear la dulzura de la
verdadera sumisión al único Dios.
El viaje nocturno de la Mezquita
Sagrada en La Meca a la lejana Mezquita en Jerusalén, y la ascensión a través
de los cielos y hasta la presencia de Dios Todopoderoso, fue un milagro dado
por Dios a su último Siervo y Profeta, Muhammad, que la paz y las bendiciones
de Dios sean con él, y uno de los mayores honores otorgado a cualquier ser
humano.
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