Evidencia 6: Los milagros de Muhámmad
Además del Corán - el más grande de los
milagros -, el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) realizó
muchos milagros físicos frente a sus contemporáneos, quienes enumeran centenares
de ellos. Las narraciones de los milagros se han obtenido por métodos fiables
y cadenas fuertes de transmisión, incomparables en la historia de las
religiones. Es como si los milagros se hubieran realizado delante de nuestros
ojos. El método meticuloso de trasmisión es lo que nos convence de que Muhámmad
realizó estos milagros, con el permiso divino de Dios. Esto fortalece la
creencia en Muhámmad como Mensajero de Dios.
Los grandes milagros de Muhámmad fueron
testimoniados por cientos de creyentes y también por escépticos; se revelaron
versículos del Corán mencionando los eventos sobrenaturales que ocurrieron. El
Corán mencionó algunos milagros, grabándolos en la memoria de los creyentes. Los
incrédulos de esa época permanecieron callados cuando estos versículos fueron
recitados. Si estos milagros no hubieran tenido lugar, los incrédulos habrían tenido
la oportunidad de negarlos y desmentir a Muhámmad. Pero no pudieron decir que
lo recitado en el Corán no había ocurrido realmente, porque ellos habían
presenciado ese momento. En cuanto a los que ya creían, lo cierto fue que estos
milagros afianzaron su fe en Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean
con él) y en el Sagrado Corán. Los creyentes se hicieron más fuertes en su fe
y los incrédulos guardaron silencio sin poder negar los milagros del Profeta Muhámmad,
que tuvieron lugar exactamente como el Corán lo describe.
Mencionaremos a continuación algunos de los milagros físicos
realizados por Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).
Los milagros sólo provienen del poder Divino
El milagro es sólo uno de los factores que
llevan a fortalecer la credibilidad de un profeta de Dios; sin embargo, no
deben ser el principal motivo para creer en él, porque los eventos
sobrenaturales también pueden tener lugar por el uso de magia y ser obra de los
demonios. La verdad de la profecía es más clara y evidente por la naturaleza del
mismo mensaje revelado. Dios ha otorgado una capacidad, aunque limitada, a los
seres humanos para reconocer la verdad, específicamente en materia de monoteísmo.
Pero para llevar más allá el argumento de la Profecía, Dios realizó los milagros a través de las manos de Sus profetas; entre otros Moisés,
Jesús y Muhámmad. Por esta razón, Dios no produjo los milagros que pedían los
mecanos, pero Dios es Sabio y le dio los milagros que Él deseó en el momento que
Él quiso:
“…y por eso dicen: “¡Oh Muhámmad, no hemos de
creer en ti hasta que no hagas brotar de la tierra un manantial para nosotros,
o seas dueño de un jardín de palmeras y vides, y hagas brotar de repente
arroyos en medio de ellas, o hagas que los cielos caigan sobre nosotros en
pedazos, como amenazas, o hasta que nos traigas a Dios y a los ángeles como garantía, o seas
dueño de una casa hecha de oro, o asciendas al cielo, y no creeríamos en tu
ascensión a menos que nos trajeras del cielo una escritura que pudiéramos leer!”
Di: “¡Infinita es la gloria de mi Sustentador! ¿Acaso no soy sino un ser
humano, un enviado?” (Corán 17:90-93)
La respuesta era:
“Y nada Nos ha impedido enviar signos
milagrosos, excepto Nuestro conocimiento de que los antiguos los desmintieron: así, dimos a la tribu de
Zamud la camella, como un milagro luminoso, pero pecaron asesinándola. Y nunca
enviamos tales signos sino para comunicar una advertencia.” (Corán
17:59)
Cuando reclamaban milagros, Dios en Su sabiduría supo
que ellos no creerían, por esta razón se negó a mostrarles los milagros
solicitados:
“Juran ahora por Dios, con sus juramentos más
solemnes, que si se les mostrara un milagro ciertamente creerían en esta
escritura divina. Di: “Los milagros están sólo en poder de Dios”. Como está
también lo que os hará ver, que aunque les llegara ese milagro no creerían,
pues Nosotros mantendremos sus corazones y sus ojos apartados de la verdad, como cuando descreyeron
de ella la primera vez: y les dejaremos en su desmesurada arrogancia, vagando ciegos de un lado
para otro.” (Corán 6:109-110)
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