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Un
libro, Perfect Madness (Locura Perfecta), por Judith Warner, publicado por Riverhead Books, nos
dice que durante su investigación, Warner descubrió que:
·
“Setenta por ciento de las madres norteamericanas
dicen que encuentran hoy a la maternidad como algo ‘increíblemente estresante’”.
·
“Treinta por ciento de las madres
de hijos pequeños, según se reporta, sufren de depresión”.
En las tierras donde todo lo que brilla
es de alguna forma percibido como oro y por lo tanto como deseable, las mujeres
están descubriendo que jugar papeles que no fueron ordenados para ellas por
Dios no es tan bueno como todo el mundo dice.
Las mujeres en Occidente, que han
luchado largamente tanto contra ellas mismas como contra el orden natural para
ser “súper-mujeres”, están dándose cuenta que golpear sus cabezas contra el
techo de vidrio les está causando más que un dolor de cabeza. Ellas se están
encontrando en un carrusel que no se detendrá. Su maquillaje y su cabello
deben estar perfectos; su talla debe ser irrealmente delgada; sus hijos deben
ser perfectos, talentosos y de alto desempeño; sus casas no deben tener manchas;
y todo esto debe ser logrado en las horas robadas entre el trabajo y dormir.
Esto es más que simplemente luchar
contra el techo de vidrio en persecución de metas de carrera: es golpear su
cabeza contra una pared continuamente y sin descanso. Como Judith Warner dice:
“He visto tantas madres golpeándose la cabeza contra la pared: tratando su
dolor –el dolor de cabeza crónico de sus vidas– con píldoras para dormir, antidepresivos
y medicaciones para la ansiedad, y una cada vez más potente, cada vez más
viciosa forma de ansiedad por el perfeccionismo en sí mismas y en los demás”.
¡El dolor de
cabeza crónico de sus vidas…! ¿Es eso una vida? Esto es pura supervivencia en
una vida de estrés y soledad. La meta de la súper-mujer es inalcanzable no porque
las mujeres sean incapaces, sino porque fallan en ver que cumplir papeles
naturales es, sin duda, el verdadero súper logro. Hacer de madre, esposa y
mujer de carrera, todo al mismo tiempo, no es una envidiable posición; y,
excepto en casos de necesidad, el papel de la mujer como protectora y ama de
casa debe tomar precedencia sobre la carrera y las actividades externas.
El Islam define a las mujeres como súper-mujeres,
pero con un significado diferente. El Islam reconoce que el papel de esposa es
de suprema importancia. El Islam define el matrimonio como la mitad de la
religión. El Islam claramente dice que el Paraíso yace a los pies de las madres.
El Islam va mucho más allá que el simple reconocimiento; este claramente define
los roles que las mujeres juegan, y define los derechos y las obligaciones con
claridad y sentido común.
El rol de una madre de criar a los
hijos es mayor que el del padre. Ella es responsable por su desarrollo
emocional, conductual e intelectual. Ella es responsable de inspirar el amor por
el Islam, especialmente en los primeros años del desarrollo. Cuando una mujer
entiende las enseñanzas del Islam y su propio papel en la vida, comprende su
completa responsabilidad en la crianza de sus hijos, como se refiere a ello en
el Corán:
“¡Oh,
creyentes! Protegeos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo
combustible serán los hombres y las piedras”. (Corán 66:6)
Hace más de 40 años, las mujeres
musulmanas que estaban seguras en sus roles y en sus vidas podían ver el daño
causado por el estilo de vida Occidental. En 1962, luego de observar a sus
hermanas Occidentales, Salma Al-Haffar dijo en el periódico de Damasco Al-Ayyam:
“Es verdaderamente
una pena que las mujeres pierdan la cosa más preciosa que la naturaleza les ha
dado, que es su femineidad, y luego su felicidad, debido a que el ciclo
constante de trabajo agotador les ha causado perder el pequeño paraíso que es
el refugio natural de las mujeres y de los hombre por igual, un refugio que sólo
puede florecer bajo el cuidado de una madre que se queda en casa. La felicidad
de los individuos y la sociedad como un todo debe ser encontrada en el hogar, en
el seno de la familia; la familia es la fuente de inspiración, bondad y
creatividad”.
Hoy en día, una mujer es con frecuencia
forzada a tomar decisiones que no son fáciles. Frecuentemente siente que debe
trabajar para ayudar financieramente a mantener a su familia. Con frecuencia,
ella es el único sostén de la familia. Sin embargo, antes de que enfoquemos la
culpa en las cargas y exigencias de la sociedad de hoy y las culpemos de la
destrucción de los valores de la familia y el dolor y la angustia de súper-mamás
fallidas, recordemos cómo hemos idealizado de manera poco realista la vida de
la mujer en el siglo XXI.
Por otra parte, la vida de las mujeres
musulmanas debe ser guiada sólo por los preceptos del Corán y la Sunnah.
No debemos ser engañados por eslóganes tales como “los tiempos han cambiado”.
El Profeta Muhammad, que la paz y las
bendiciones de Dios sean con él, fue enviado con un mensaje para toda la
humanidad, para todos los tiempos y para todos los lugares. Los lineamientos
enviados por nuestro Creador, el Dios Todopoderoso, son perfectos y cubren
todas las situaciones. Dios dejó claro que la primera responsabilidad es con su
Creador, luego con su esposo y luego con su hogar. No hay nada en el Islam que
prevenga a una mujer de continuar con su educación, de trabajar o de buscar
actividades externas. Nada, excepto el bienestar de su familia.
La importancia que el Islam pone en el
matrimonio es clara:
“Y entre Sus
signos está haber creado cónyuges de entre vosotros para que encontréis
sosiego, y dispuso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en ello
hay signos para quienes reflexionan”. (Corán 30:21)
La consecuencia usual del matrimonio
son los hijos, y estos hijos son el futuro de la sociedad. ¿Qué rol más grande
puede haber que el de una madre? ¿Cómo pueden las mujeres que cumplen este rol
ser reconocidas como otra cosa sino como súper-mujeres? Las mujeres que
entienden su religión están seguras en el hecho de que Dios, el Altísimo, sabe
lo que es mejor para Sus siervos.
Las mujeres deben estar atentas, pues
el futuro de nuestra sociedad descansa en sus manos, y tener que cargar con el
peso de ser súper-mamás no logra sino estrés y ansiedad. Desafortunadamente, muchas
mujeres, no necesariamente occidentales, hoy están corriendo ciegamente para
seguir un camino desgastado, un camino de consumismo y exceso que no lleva a
ninguna parte. Es algo que no tiene sentido, es meramente un sentimiento de
vacío y pérdida. Es mejor no seguir a esas mujeres hacia el olvido; aprendamos
de sus errores.
Como es evidente de la investigación
encontrada en Perfect Madness, aferrarse tan desesperadamente al estilo de vida occidental no es
una cura para lo que nos aflige. La maternidad que necesita ser buscada es
compatible con Dios, el Altísimo. Eso es todo, nada más. Si logramos esto, nosotros
somos las súper-mujeres en realidad, las verdaderas súper-mamás.
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