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Jesús, hijo de María (parte 3 de 5): Los discípulos

Clasificación:   

Descripción: Otro milagro de Jesús es descrito. El real significado del milagro de la mesa servida.

  • Por Aisha Stacey (© 2009 IslamReligion.com)
  • Publicado 13 Apr 2009
  • Última modificación 13 Apr 2009
  • Impreso: 621
  • Visto: 12133 (promedio diario: 5)
  • Clasificación: 4.8 De 5
  • Clasificado por: 4
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El capítulo 5 del Corán se llama Al Maidah (La Mesa Servida). Este es uno de los tres capítulos en el Corán que tratan extensivamente acerca de la vida de Jesús y su madre María. Los otros capítulos son el capítulo 3, Aali Imran (La Familia de Imran), y capítulo 19, Mariam (María). Los musulmanes aman a Jesús y honran a su madre, pero no los adoran. El Corán, que los musulmanes creen que es la palabra directa de Dios, mantiene a Jesús y a su madre María y, de hecho, a toda su familia (la familia de Imran) en muy alta consideración.

Nosotros sabemos que Jesús vivió entre su pueblo, los Israelitas, por muchos años, llamándolos de nuevo a la adoración del Único y Verdadero Dios y haciendo milagros con el permiso de Dios. La mayoría de aquellos alrededor de él rechazaron su llamado y fallaron en seguir su mensaje. Sin embargo, Jesús había reunido alrededor de él a un grupo de compañeros llamado en idioma árabe Al-Hawariyun (los discípulos de Jesús).

Dios dijo en el Corán:

“Y cuando inspiré a los discípulos que creyeran en Mí y en Mi Mensajero, dijeron: ¡Creemos! Sé testigo de que somos musulmanes”. (Corán 5:111)

Los discípulos se referían a ellos mismos como musulmanes;  ¿cómo podía esto ser cuando la religión del Islam no fue revelada sino 600 años después? Dios se está refiriendo al significado general de “musulmán”. El musulmán es cualquiera que se somete y obedece al Único Dios, y cualquiera cuya fidelidad y lealtad es con Dios y los creyentes sobre todo lo demás. Las palabras “musulmán” e “Islam” vienen de la misma raíz árabe –sa la ma– y esto es porque la paz y la seguridad (Salam) es inherente a la sumisión a Dios. De esta forma, puede ser entendido que todos los Profetas de Dios y sus seguidores eran musulmanes.

La Mesa Servida

Los discípulos de Jesús le dijeron: 

“Cuando los discípulos de Jesús dijeron: ¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Puede tu Señor hacernos descender del cielo una mesa servida?” (Corán 5:112)

¿Estaban ellos pidiéndole a Jesús que hiciera un milagro? ¿Se sentían los discípulos de Jesús, que se llamaban a ellos mismos musulmanes, inseguros acerca de la habilidad de Dios de proveer milagros a voluntad? Esto es poco probable, pues esto sería un acto de incredulidad. Los discípulos de Jesús no estaban preguntando si eso era posible para Dios, sino si Jesús le pediría a Dios en ese preciso momento para que les proveyera con comida. Sin embargo, Jesús pudo haber pensado de otra forma, dado que él respondió:

“Temed a Dios, si sois creyentes”. (Corán 5:112)

Cuando ellos vieron la reacción de Jesús, sus discípulos trataron de explicar sus palabras. Inicialmente dijeron: “Deseamos comer de ella…”

Ellos podían haber estado muy hambrientos y deseosos de que Dios satisficiera su necesidad. Pedirle a Dios que los provea con sustento es aceptable, pues Dios es el Proveedor, de Quien toda la provisión emana. Los discípulos entonces procedieron a decir: “… para que nuestros corazones se sosieguen,…”

Ellos querían decir que su fe se volvería incluso más fuerte si vieran un milagro con sus propios ojos, y esto es confirmado por su declaración de cierre: “[para]… saber que nos has dicho la verdad y poder ser testigos de ella”.

Aunque mencionado al final, el ser testigos de la verdad y ver los milagros que son su evidencia de apoyo eran las más importantes justificaciones para su solicitud.  Los discípulos le estaban pidiendo al Profeta Jesús que hiciera este milagro con el permiso de Dios, para que ellos pudieran ser testigos ante toda la humanidad. Los discípulos querían difundir el mensaje de Jesús al proclamar los milagros de los que ellos fueron testigos con sus propios ojos.

“Dijeron: Queremos comer de ella para que nuestros corazones se sosieguen, saber que nos has dicho la verdad y poder ser testigos de ella. Dijo Jesús hijo de María: ¡Oh Dios, Señor nuestro! Desciéndenos del cielo una mesa servida que sea para nosotros una conmemoración, tanto para los primeros como para los últimos [de nuestra nación], y un signo proveniente de Ti. Y susténtanos, pues Tú eres el mejor de los sustentadores”. (Corán 5:113-114)

Jesús pidió el milagro. Oró a Dios pidiéndole que una mesa servida con comida fuera descendida. Jesús también pidió que fuera para todos ellos y que ella fuera una conmemoración. La palabra árabe usada en el Corán es Eid, significando un festival o celebración que se repita. Jesús quiso que sus discípulos y aquellos que vinieron después de ellos recordaran las bendiciones de Dios y fueran agradecidos.

Tenemos mucho que aprender de las súplicas hechas por los Profetas y los creyentes. La súplica de Jesús no fue solo por una mesa servida de comida, sino que Dios los proveyera con sustento. Él lo hizo comprensible porque la comida es solo una pequeña parte del sustento provisto por el Mejor de los Sustentadores. El Sustento de Dios provee todos los requerimientos necesarios para la vida, incluyendo, pero no limitado a, la comida, albergue y conocimiento. Dios contestó:

“Os la haré descender; más quien de vosotros después de esto no crea, le castigaré como no he castigado a nadie”. (Corán 5:115)

El conocimiento significa responsabilidad

La razón por la cual la respuesta de Dios fue tan absoluta es que si uno no cree luego de haber sido provisto con un signo o milagro de Dios, es peor que no creer sin haber visto el milagro. Usted puede preguntar por qué. Esto es porque una vez que uno ha visto el milagro, uno tiene conocimiento y entendimiento, de primera mano, sobre la omnipotencia de Dios. Mientras más conocimiento una persona tiene, mayor la responsabilidad que tiene ante Dios. Cuando usted ha visto los signos, la obligación de creer y difundir el mensaje de Dios se vuelve mayor. Dios estaba ordenándoles a los discípulos de Jesús, al recibir esta mesa llena de comida, estar alerta de la gran responsabilidad que ellos habían tomado para sí mismos.

El día de la mesa servida, de hecho, se convirtió en un día de fiesta y celebración para los discípulos y seguidores de Jesús, pero, a medida que el tiempo pasó, el real significado y esencia del  milagro se perdió. Eventualmente Jesús llegó a ser adorado como un dios. En el Día de la Resurrección, cuando toda la humanidad se pondrá de pie ante Dios, los discípulos llevarán la gran responsabilidad de saber el verdadero mensaje de Jesús. Dios le hablará directamente a Jesús y dirá:

“¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Dios? Dijo: ¡Glorificado seas! No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto. No les he dicho sino lo que Tú me has ordenado: Adorad a Dios, mi Señor y el vuestro. Mientras permanecí con ellos velé por ellos, pero después de que me llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas”. (Corán 5:116-117)

Aquellos de nosotros que han sido bendecidos con este verdadero mensaje de Jesús, el mismo mensaje difundido por todos los Profetas, incluyendo el último profeta, Muhammad, también cargarán con la gran responsabilidad en el Día de la Resurrección.

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