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Jesús, hijo de María (parte 1 de 5): ¡Los musulmanes también amán a Jesús!
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Descripción: Jesús y su primer milagro, y un breve relato acerca de lo que los musulmanes creen sobre él.
Por Aisha Stacey (© 2009 IslamReligion.com)
Publicado 30 Mar 2009 - Última modificación 04 Dec 2011
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Los cristianos con frecuencia hablan sobre
desarrollar una relación con Cristo y aceptarlo en sus vidas. Afirman que Jesús
es mucho más que un hombre y que murió en la cruz para liberar a la humanidad
del pecado original. Los cristianos hablan de Jesús con amor y respeto, y es
obvio que él tiene un lugar especial en sus vidas y en sus corazones. Pero, ¿qué
hay acerca de los musulmanes? ¿Qué piensa ellos sobre Jesús y qué lugar ocupa
Jesucristo en el Islam?
Alguien no familiarizado con el Islam puede
sorprenderse al saber que los musulmanes también aman a Jesús. Un musulmán no
dirá el nombre de Jesús sin añadir respetuosamente las palabras “que la paz sea
con él”. En el Islam, Jesús es un amado y estimado hombre, un Profeta y
Mensajero que llamó a su gente a adorar al Único y Verdadero Dios.
Los musulmanes y los cristianos comparten
algunas creencias muy similares acerca de Jesús. Ambos creen que Jesús nació de
la Virgen María y ambos creen que él fue el Mesías enviado al pueblo de Israel.
Ambos creen que Jesús retornará a la tierra en los últimos días. Sin embargo,
en los detalles son mundos diferentes. Los musulmanes creen con certeza que Jesús
no es Dios, él no es el Hijo de Dios y él no es parte de
la Trinidad.
En el Corán, Dios les habló
directamente a los cristianos cuando dijo:
“¡Oh, Gente del Libro! No os extralimitéis en
vuestra religión. No digáis acerca de Dios sino la verdad: En verdad el Mesías,
Jesús hijo de María, es el Mensajero de Dios y Su palabra [¡Sé!] que depositó
en María, y un espíritu que proviene de Él. Creed en Dios y en Sus Mensajeros. No
digáis que es parte de la trinidad, desistid, pues es lo mejor para vosotros.
Por cierto que Dios es la única divinidad. ¡Glorificado sea! Es inadmisible que
tenga un hijo. A Él pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. Dios es
suficiente como protector”. (Corán 4:171)
Así como el Islam categóricamente niega
que Jesús fuese Dios, también rechaza la noción de que el ser humano nace
manchado por cualquier forma de pecado original. El Corán nos dice que no es posible
para una persona cargar los pecados de otros y que nosotros somos responsables,
ante Dios, sólo por nuestras propias acciones. “Nadie
cargará con culpas ajenas”. (Corán 35:18) Sin embargo, Dios, en su
infinita Misericordia y Sabiduría, no ha abandonado a la humanidad. Él ha enviado
guía y leyes que revelan cómo adorarlo y vivir de acuerdo a sus mandatos. A los
musulmanes se les pide creer y amar a todos los profetas; rechazar a uno es
rechazar el credo del Islam. Jesús fue solo uno en esta larga línea de Profetas
y Mensajeros, llamando a la gente a adorar a Un solo Dios. Él vino
específicamente a la Gente de Israel, quienes se había, en ese tiempo, perdido
del camino recto de Dios. Jesús dijo:
“He venido para confirmaros lo que
os había llegado anteriormente en la Tora y para haceros lícitas algunas de las
cosas que se os habían prohibido. Y os he traído un signo de vuestro Señor.
Temed a Dios y obedecedme. Dios es mi Señor y el vuestro. Adoradle, pues. Éste
es el sendero recto”. (Corán 3:50-51)
Los musulmanes amamos y admiramos a Jesús.
Sin embargo, nosotros lo entendemos, a él y a su papel en nuestras vidas, de
acuerdo con el Corán y con las narraciones y dichos del Profeta Muhammad. Tres
capítulos del Corán presentan la vida de Jesús, su madre María y su familia (la
Familia de Imran); cada uno revela detalles no encontrados en la Biblia.
El Profeta Muhammad habló de Jesús
muchas veces, una vez describiéndolo como su hermano.
“Yo soy el más cercano de toda la
gente al hijo de María, y todos los profetas son hermanos, y no ha habido ningún
profeta entre él y yo”. (Sahih Al-Bujari)
Sigamos la historia de Jesús a través
de las fuentes islámicas y comprendamos cómo y por qué su lugar en el Islam es
de tal significado.
El primer milagro
El Corán nos informa que María, la hija
de Imran, era una joven mujer soltera, casta y piadosa, devota de la adoración
de Dios. Un día, mientras estaba en retiro, el Ángel Gabriel vino a María y le
informó que ella iba a ser la madre de Jesús. Su respuesta fue de temor,
asombro y consternación. Dice en el Corán:
“Lo convertiremos en un signo para la
humanidad y una misericordia”. (Corán 19:21)
María concibió a Jesús, y cuando el
tiempo de que él naciera llegó, ella se alejó de su familia y viajó hacia Belén.
Al pie de un árbol de palma de dátiles, María dio a luz a su hijo Jesús.
Cuando María hubo descansado y repuesto
del dolor y el temor relacionados con dar a luz sola, se dio cuenta de que debía
retornar a su familia. María estaba asustada y ansiosa mientras envolvía al
niño y lo arrullaba en sus brazos. ¿Cómo le sería posible a ella explicar el
nacimiento de él a su gente? Ella hizo caso a las palabras de Dios y tomó el
camino de vuelta a Jerusalén:
“Cuando veas a algún hombre dile: Por cierto
que he realizado un voto de silencio por el Compasivo, y no hablaré con nadie
hoy. Ella Se presentó ante su pueblo llevándolo en brazos [a Jesús]”. (Corán 19:26-27)
Dios sabía que si María trataba de dar
explicaciones, su gente no le creería. Entonces, en Su sabiduría, Él le dijo
que no hablara. Desde el primer momento en que María se aproximó a su gente
ellos empezaron a acusarla, pero ella sabiamente siguió las instrucciones de
Dios y se rehusó a responder. Esta tímida y casta mujer apenas apuntó al niño
en sus brazos.
Los hombres y mujeres que rodeaban a
María la miraban incrédulamente y exigían saber cómo podrían hablarle a un niño
de brazos. Entonces, por el permiso de Dios, Jesús, aún siendo un bebé, hizo su
primer milagro. Habló:
“Por cierto que soy el siervo de Dios. Él me
revelará el Libro y hará de mí un Profeta. Seré bendecido doquiera me
encuentre, y me ordenará hacer la oración y pagar el Zakát mientras viva. Y me
hará benevolente con mi madre. No dejará que sea soberbio ni rebelde. La paz
fue conmigo el día que nací, será conmigo el día que muera y el día que sea
resucitado”. (Corán 19:30-34)
Los musulmanes creen que Jesús fue el Siervo
y Mensajero de Dios enviado a los israelitas de su tiempo. Hizo milagros por la
voluntad y el permiso de Dios. Las siguientes palabras del Profeta Muhammad claramente
resumen la importancia de Jesús en el Islam:
“Quien dé testimonio de que no hay
dios sino Dios, sin asociado, y que Muhammad es su Siervo y Mensajero, y que
Jesús es Su siervo y Mensajero, una palabra que Dios le dio a María y un
espíritu creado por Él, y que el Paraíso es real, y que el Infierno es real,
Dios lo admitirá a través de cualquiera de las ocho puertas del Paraíso por la
que quiera ingresar”. (Sahih Bujari y Sahih Muslim)
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Jesús, hijo de María (parte 2 de 5): El mensaje de Jesús
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Descripción: El verdadero status de Jesús y su mensaje en el Corán, y la relevancia de la Biblia hoy en relación a las creencias musulmanas.
Por Aisha Stacey (© 2008 IslamReligion.com)
Publicado 06 Apr 2009 - Última modificación 06 Apr 2009
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Ya hemos establecido que Jesús, hijo de María,
o como él es llamado por los musulmanes, Issa ibn Maríam, hizo su primer
milagro mientras era arrullado en los brazos de María. Por permiso de Dios él
habló, y sus primeras palabras fueron: “Por cierto que soy el siervo de Dios.
Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta” (Corán 19:30). Él no dijo:
“Yo soy Dios”, ni siquiera: “Yo soy el Hijo de Dios”. Sus primeras palabras
establecieron las bases de su mensaje y de su misión: el llamar a la gente de
vuelta a la adoración pura de Un Único Dios.
En el tiempo de Jesús, el concepto de
la Unicidad de Dios no era nuevo para los hijos de Israel. La Tora decía: “Escucha,
Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor” (Deuteronomio 6:4 NVI). Sin
embargo, las revelaciones de Dios habían sido malinterpretadas y abusadas, y los
corazones se habían vuelto duros. Jesús vino a denunciar a los líderes de los hijos
de Israel, que habían caído en vidas de materialismo y lujo, y para restituir
la ley de Moisés encontrada en la Tora que ellos incluso habían cambiado.
La misión de Jesús era confirmar la Tora,
hacer legales cosas que antes era ilegales y proclamar y reafirmar la creencia
en Un Creador. El Profeta Muhammad dijo:
“Cada Profeta fue enviado a su
nación exclusivamente, pero yo fui enviado a toda la humanidad”. (Sahih Al-Bujari).
De esta forma, Jesús fue enviado a los Israelitas.
Dios dice en el Corán que le enseñaría
a Jesús la Tora, el Evangelio y la Sabiduría.
“Él le enseñará la escritura, le concederá la
sabiduría, le enseñará la Tora y el Evangelio”. (Corán
3:48)
Con el fin de difundir su mensaje, Jesús
estudió y entendió la Tora, y fue provisto con su propia revelación de Dios: el
Inyil o Evangelio. Dios también dotó a Jesús con la habilidad de guiar e
influir a su pueblo con señales y milagros.
Dios apoya a todos Sus Mensajeros con
milagros que son observables y tienen sentido para la gente a la que el Mensajero
ha sido enviado a guiar. En el tiempo de Jesús, los Israelitas eran muy
conocidos en el campo de la medicina. Consecuentemente, los milagros que Jesús hizo
(con el permiso de Dios) fueron de esta naturaleza e incluyeron retornar la
vista a los ciegos, curar a los leprosos y revivir a los muertos. Dios dijo:
“Y cuando hiciste con arcilla la forma de un
pájaro con Mi anuencia, luego soplaste en él y se convirtió en pájaro con Mi
anuencia, y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi anuencia, y
resucitaste a los muertos con Mi anuencia”. (Corán 5:110)
El niño Jesús
Ni el Corán ni la Biblia se refieren a la
niñez de Jesús. Nos podemos imaginar, sin embargo, que como un hijo de la
familia de Imran, fue un niño piadoso, devoto de aprender y ansioso de influir a
los niños y los adultos alrededor de él. Luego de mencionar a Jesús hablando en
la cuna, el Corán inmediatamente relata la historia de Jesús modelando la
figura de un pájaro en arcilla, sobre el que sopló y Dios permitió que se
convirtiera en pájaro.
“Os he traído un
signo de vuestro Señor. Haré para vosotros con barro la forma de un pájaro.
Luego soplaré en él, y con el permiso de Dios, tendrá vida”. (Corán 3:49)
El Evangelio de la Infancia de Tomás, uno
del conjunto de textos escritos por los primeros cristianos pero no aceptados
en el canon del Nuevo Testamento, también se refiere a esta historia. Este
relata con algún detalle la historia del joven Jesús haciendo pájaros de
arcilla y soplando vida en ellos. Aunque fascinante, los musulmanes creen en el
mensaje de Jesús solo como este es relatado en el Corán y en las narraciones
del Profeta Muhammad.
A los musulmanes se les pide creer
en todos los libros revelados por Dios a la humanidad. Sin embargo, la Biblia, como ésta existe hoy, no contiene el Evangelio que le fue
revelado al Profeta Jesús. Las palabras y sabiduría de Dios dadas a Jesús han
sido perdidas, escondidas, cambiadas y distorsionadas. La suerte de los textos apócrifos,
de los cuales forma parte el Evangelio de la Infancia de Tomás, es testimonio
de esto. En el año 325 d.C., el Emperador Constantino intentó unificar la
fracturada iglesia cristiana al convocar a una reunión de obispos de todo el
mundo conocido. Esta reunión llegó a ser conocida como el Concilio de Nicea, y
su legado fue la doctrina de la Trinidad, previamente inexistente, y la pérdida
de entre 270 y 4000 evangelios. El concilio ordenó que se quemaran todos los
evangelios no considerados merecedores de estar en la nueva Biblia, y el Evangelio de la Infancia de Tomás fue uno de ellos. Sin
embargo, copias de muchos Evangelios sobrevivieron y, a pesar de no estar en la
Biblia, son valorados por su significancia histórica.
El Corán nos libera
Los musulmanes creen que Jesús, de hecho, sí
recibió revelación de Dios, pero él no escribió ni una sola palabra, ni tampoco
instruyó a sus discípulos a escribir nada. Un musulmán
no necesita tratar de aprobar o desaprobar los libros de los cristianos. El Corán
nos libera de la necesidad de saber si la Biblia que tenemos hoy contiene la
palabra de Dios o las palabras de Jesús. Dios dijo:
“Él te reveló el Libro con la Verdad,
corroborante de los mensajes anteriores; y reveló antes también la Tora y el
Evangelio”. (Corán 3:3)
Y también:
“Te hemos revelado [a ti, ¡Oh Muhammad!] el
Libro [el Corán] con la Verdad, que corrobora y mantiene vigente lo que ya
había en los Libros revelados”. (Corán 5:48)
Cualquier conocimiento que sea beneficioso
para los musulmanes sobre la Tora o el Evangelio está claramente expuesto en el
Corán. Cualquiera que sea el bien encontrado en los libros previos es encontrado
ahora en el Corán.
Si las palabras del Nuevo Testamento actual concuerdan con las
palabras del Corán, entonces esas palabras forman parte del mensaje de Jesús que
no fueron distorsionadas o perdidas con el tiempo. El mensaje de Jesús fue el
mismo mensaje que todos los Profetas de Dios le enseñaron a su gente. El Señor
tu Dios es Uno, entonces adóralo a Él solamente. Dios dijo
en el Corán acerca de la historia de Jesús:
“Esta es la auténtica verdad. No hay otra divinidad excepto Dios.
Dios es el Poderoso, el Sabio”. (Corán 3:62)
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Jesús, hijo de María (parte 3 de 5): Los discípulos
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Descripción: Otro milagro de Jesús es descrito. El real significado del milagro de la mesa servida.
Por Aisha Stacey (© 2009 IslamReligion.com)
Publicado 13 Apr 2009 - Última modificación 13 Apr 2009
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El capítulo 5 del Corán se llama Al
Maidah (La Mesa Servida). Este es uno de los tres capítulos en el Corán
que tratan extensivamente acerca de la vida de Jesús y su madre María. Los
otros capítulos son el capítulo 3, Aali Imran (La Familia de Imran),
y capítulo 19, Mariam (María). Los musulmanes aman a Jesús y honran
a su madre, pero no los adoran. El Corán, que los musulmanes creen que es
la palabra directa de Dios, mantiene a Jesús y a su madre María y, de hecho, a
toda su familia (la familia de Imran) en muy alta consideración.
Nosotros sabemos que Jesús vivió entre
su pueblo, los Israelitas, por muchos años, llamándolos de nuevo a la adoración
del Único y Verdadero Dios y haciendo milagros con el permiso de Dios. La
mayoría de aquellos alrededor de él rechazaron su llamado y fallaron en seguir
su mensaje. Sin embargo, Jesús había reunido alrededor de él a un grupo de
compañeros llamado en idioma árabe Al-Hawariyun (los discípulos de Jesús).
Dios dijo en el Corán:
“Y cuando inspiré a los discípulos que
creyeran en Mí y en Mi Mensajero, dijeron: ¡Creemos! Sé testigo de que somos
musulmanes”. (Corán 5:111)
Los discípulos se referían a ellos
mismos como musulmanes; ¿cómo podía esto ser cuando la religión del Islam no fue
revelada sino 600 años después? Dios se está refiriendo al significado general
de “musulmán”. El musulmán es cualquiera que se somete y obedece al Único Dios,
y cualquiera cuya fidelidad y lealtad es con Dios y los creyentes sobre todo lo
demás. Las palabras “musulmán” e “Islam” vienen de la misma raíz árabe –sa la
ma– y esto es porque la paz y la seguridad (Salam) es inherente a la
sumisión a Dios. De esta forma, puede ser entendido que todos los Profetas de Dios
y sus seguidores eran musulmanes.
La Mesa Servida
Los discípulos de Jesús le dijeron:
“Cuando los discípulos de Jesús dijeron: ¡Oh,
Jesús hijo de María! ¿Puede tu Señor hacernos descender del cielo una mesa
servida?” (Corán 5:112)
¿Estaban ellos pidiéndole a Jesús que
hiciera un milagro? ¿Se sentían los discípulos de Jesús, que se llamaban
a ellos mismos musulmanes, inseguros acerca de la habilidad de Dios de proveer
milagros a voluntad? Esto es poco probable, pues esto sería un acto de
incredulidad. Los discípulos de Jesús no estaban preguntando si eso era
posible para Dios, sino si Jesús le pediría a Dios en ese preciso momento para
que les proveyera con comida. Sin embargo, Jesús pudo haber pensado de otra
forma, dado que él respondió:
“Temed a Dios, si sois creyentes”. (Corán
5:112)
Cuando ellos vieron la reacción de Jesús,
sus discípulos trataron de explicar sus palabras. Inicialmente dijeron: “Deseamos
comer de ella…”
Ellos podían haber estado muy
hambrientos y deseosos de que Dios satisficiera su necesidad. Pedirle a Dios que
los provea con sustento es aceptable, pues Dios es el Proveedor, de Quien toda
la provisión emana. Los discípulos entonces procedieron a decir: “… para que
nuestros corazones se sosieguen,…”
Ellos querían decir que su fe se
volvería incluso más fuerte si vieran un milagro con sus propios ojos, y esto
es confirmado por su declaración de cierre: “[para]… saber que nos has dicho
la verdad y poder ser testigos de ella”.
Aunque mencionado al final, el ser
testigos de la verdad y ver los milagros que son su evidencia de apoyo eran las
más importantes justificaciones para su solicitud. Los discípulos le estaban
pidiendo al Profeta Jesús que hiciera este milagro con el permiso de Dios, para
que ellos pudieran ser testigos ante toda la humanidad. Los discípulos querían
difundir el mensaje de Jesús al proclamar los milagros de los que ellos fueron testigos
con sus propios ojos.
“Dijeron: Queremos comer de ella para que
nuestros corazones se sosieguen, saber que nos has dicho la verdad y poder ser
testigos de ella. Dijo Jesús hijo de María: ¡Oh Dios, Señor nuestro!
Desciéndenos del cielo una mesa servida que sea para nosotros una conmemoración,
tanto para los primeros como para los últimos [de nuestra nación], y un signo
proveniente de Ti. Y susténtanos, pues Tú eres el mejor de los sustentadores”. (Corán
5:113-114)
Jesús pidió el milagro. Oró a Dios pidiéndole
que una mesa servida con comida fuera descendida. Jesús también pidió que fuera
para todos ellos y que ella fuera una conmemoración. La palabra árabe usada en
el Corán es Eid, significando un festival o celebración que se repita. Jesús
quiso que sus discípulos y aquellos que vinieron después de ellos recordaran
las bendiciones de Dios y fueran agradecidos.
Tenemos mucho que aprender de las
súplicas hechas por los Profetas y los creyentes. La súplica de Jesús no fue
solo por una mesa servida de comida, sino que Dios los proveyera con sustento. Él
lo hizo comprensible porque la comida es solo una pequeña parte del sustento
provisto por el Mejor de los Sustentadores. El Sustento de Dios provee todos
los requerimientos necesarios para la vida, incluyendo, pero no limitado a, la
comida, albergue y conocimiento. Dios contestó:
“Os la haré descender; más quien de vosotros
después de esto no crea, le castigaré como no he castigado a nadie”. (Corán
5:115)
El conocimiento significa responsabilidad
La razón por la cual la respuesta de
Dios fue tan absoluta es que si uno no cree luego de haber sido provisto con un
signo o milagro de Dios, es peor que no creer sin haber visto el milagro. Usted
puede preguntar por qué. Esto es porque una vez que uno ha visto el milagro, uno
tiene conocimiento y entendimiento, de primera mano, sobre la omnipotencia de Dios.
Mientras más conocimiento una persona tiene, mayor la responsabilidad que tiene
ante Dios. Cuando usted ha visto los signos, la obligación de creer y difundir
el mensaje de Dios se vuelve mayor. Dios estaba ordenándoles a los discípulos
de Jesús, al recibir esta mesa llena de comida, estar alerta de la gran
responsabilidad que ellos habían tomado para sí mismos.
El día de la mesa servida, de hecho, se
convirtió en un día de fiesta y celebración para los discípulos y seguidores de
Jesús, pero, a medida que el tiempo pasó, el real significado y esencia del milagro
se perdió. Eventualmente Jesús llegó a ser adorado como un dios. En el Día de
la Resurrección, cuando toda la humanidad se pondrá de pie ante Dios, los discípulos
llevarán la gran responsabilidad de saber el verdadero mensaje de Jesús. Dios le
hablará directamente a Jesús y dirá:
“¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha
dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Dios?
Dijo: ¡Glorificado seas! No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo
derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma,
mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto.
No les he dicho sino lo que Tú me has ordenado: Adorad a Dios, mi Señor y el
vuestro. Mientras permanecí con ellos velé por ellos, pero después de que me
llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas”.
(Corán 5:116-117)
Aquellos de nosotros que han sido
bendecidos con este verdadero mensaje de Jesús, el mismo mensaje difundido por
todos los Profetas, incluyendo el último profeta, Muhammad, también cargarán
con la gran responsabilidad en el Día de la Resurrección.
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Jesús, hijo de María (parte 4 de 5): ¿Realmente murió Jesús?
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Descripción: Este artículo explica la creencia musulmana relacionada con Jesús y la crucifixión. También rechaza la noción de la necesidad de “un sacrificio” para pagar por el “pecado original”.
Por Aisha Stacey (© 2009 IslamReligion.com)
Publicado 13 Apr 2009 - Última modificación 13 Apr 2009
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La idea de que Jesús murió en la cruz
es central para la creencia cristiana. Ella representa la convicción de que Jesús
murió por los pecados de la humanidad. La crucifixión de Jesús es una doctrina
vital en el cristianismo; sin embargo, los musulmanes la rechazan
completamente. Antes de describir lo que los musulmanes creen acerca de la
crucifixión de Jesús, podría ser útil entender la reacción islámica ante la
noción del pecado original.
Cuando Adán y Eva comieron del árbol prohibido
en el Paraíso, no fueron tentados por una serpiente. Fue Satán quien los engañó,
a partir de lo cual ellos ejercieron su libre albedrío y cometieron un error de
juicio. Eva no carga con la culpa de su error sola. Juntos, Adán y Eva, se
dieron cuenta de su desobediencia, sintieron remordimiento y rogaron el perdón
de Dios. Dios, en Su infinita misericordia y sabiduría, los perdonó. El Islam no
tiene el concepto de pecado original; cada persona tiene la responsabilidad por
sus propias acciones.
“Nadie cargará con culpas ajenas”. (Corán
35:18)
No hay necesidad de que Dios, un hijo de
Dios o incluso un Profeta de Dios, se sacrifique a sí mismo por los pecados de
la humanidad con el fin de comprar el perdón. El Islam rechaza de plano este
concepto. El fundamento del Islam descansa en saber con certeza que nada debe
ser adorado sino Dios. El perdón emana del Único y Verdadero Dios; entonces, cuando
una persona busca perdón, debe volverse a Dios sumisamente, con verdadero
remordimiento, y rogar el perdón, prometiendo no repetir el pecado. Entonces, y
sólo entonces, los pecados serán perdonados.
A la luz del entendimiento del Islam sobre
pecado original y el perdón, podemos ver que el Islam enseña que Jesús no
vino a expiar los pecados de la humanidad; en lugar de esto, su propósito era
reafirmar el mensaje de los Profetas anteriores a él.
“Ésta es la auténtica verdad. No hay otra
divinidad excepto Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio”. (Corán 3:62)
Los musulmanes no creen en la
crucifixión de Jesús ni tampoco creen que él murió.
La crucifixión
El mensaje de Jesús fue rechazado por
la mayoría de los israelitas, así como por las autoridades romanas. Aquellos
que sí creyeron formaron un pequeño grupo de seguidores, conocidos como los
discípulos. Los israelitas complotaron y conspiraron contra Jesús y formularon
un plan para que fuera asesinado. Él debía ser ejecutado en público, de una
manera particularmente espantosa, bien conocida en el Imperio Romano: la
crucifixión.
La crucifixión era considerada una
forma vergonzosa de morir, y los “ciudadanos” del Imperio Romano estaban
exentos de este castigo. Ésta estaba diseñada no solamente para prolongar la
agonía de la muerte, sino para mutilar el cuerpo. Los israelitas planearon esta
humillante muerte para su Mesías, Jesús, el mensajero de Dios. Dios, en Su
infinita misericordia, previno este abominable evento poniendo el parecido de Jesús
en alguien más y elevando a Jesús vivo, en cuerpo y alma, al cielo. El Corán guarda
silencio acerca de los detalles exactos de justamente quién era esa persona, pero
nosotros sabemos y creemos con certeza que no era el Profeta Jesús.
Los musulmanes creen que el Corán y las
auténticas narraciones del Profeta Muhammad contienen toda la sabiduría que la
humanidad necesita para poder adorar y vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Por lo tanto, si los pequeños detalles no son explicados, es porque Dios, en
Su infinita sabiduría, ha juzgado que estos detalles no son de ningún beneficio
para nosotros. El Corán explica, en las propias palabras de Dios, la conspiración
en contra de Jesús y Su plan contra los Israelitas de elevar a Jesús al cielo.
“Se confabularon [los incrédulos contra
Jesús], pero Dios desbarató sus planes, porque Dios es el Quien mejor lo hace”.
(Corán 3:54)
“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús,
hijo de María, el Mensajero de Dios. Pero no le mataron ni le crucificaron,
sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes
discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero,
sino que siguen suposiciones, y en verdad no lo mataron”. (Corán 4:157)
Jesús no murió
Los israelitas y las autoridades romanas
no fueron capaces de hacerle daño a Jesús. Dios dice claramente que Él tomó a
Jesús elevándolo hasta Él y lo purificó de las falsas afirmaciones hechas sobre
él.
“Cuando Dios dijo: ¡Oh, Jesús! Te tomaré y te
ascenderé hacia Mí. Te libraré de los incrédulos y haré prevalecer a los que te
han seguido por encima de los incrédulos hasta el Día de la Resurrección.
Luego, volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre lo que discrepabais”. (Corán
3:55)
En el versículo previo, cuando Dios dijo
que El “tomaría” a Jesús, usa la palabra mutawaffika. Sin un claro
entendimiento de la riqueza del idioma árabe y sin conocimiento de los niveles
de significado en muchas palabras, puede ser posible entender mal el
significado de lo que Dios dijo. En el idioma árabe actual, la palabra mutawaffika
es a veces usada para referirse a morir o incluso a dormir. En este versículo
del Corán, sin embargo, se utiliza el significado original y la comprensión de
la palabra denota que Dios elevó a Jesús hacia Sí, completamente. De esta
forma, él estaba vivo en su ascensión, en cuerpo y alma, sin ninguna lesión o
defecto.
Los musulmanes creen que Jesús no murió
y que él retornará a este mundo en los últimos días antes del Día del Juicio
Final. El Profeta Muhammad dijo a sus discípulos:
“Cómo estarán ustedes cuando el
hijo de María, Jesús, descienda entre ustedes y juzgue a la gente por la Ley
del Corán y no por la Ley del Evangelio”. (Sahih Al-Bujari)
Dios nos recuerda en el Corán que el
Día del Juicio es un Día que no podemos evitar, y nos advierte que el descenso
de Jesús es un signo de su proximidad.
“Por cierto que [el descenso a la Tierra de]
él [Jesús] es una prueba de la [proximidad de la] Hora [del Juicio]; no dudéis,
pues, de ella y seguidme; éste es el sendero recto”. (Corán 43:61)
Por lo tanto, la creencia islámica
acerca de la crucifixión de Jesús y su muerte es clara. Hubo un complot para
crucificar a Jesús pero éste no tuvo éxito; Jesús no murió, sino que fue ascendido
al cielo. En los últimos días que preceden al Día del Juicio Final, Jesús retornará
a este mundo y continuará su mensaje.
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Jesús, hijo de María (parte 5 de 5): La Gente del Libro
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Descripción: Un vistazo general a algunos de los términos que el Corán usa para Jesús y sus discípulos desde antes del advenimiento de Muhammad: “Bani Israel”, “Issa” y “La Gente del Libro”.
Por Aisha Stacey (© 2008 IslamReligion.com)
Publicado 27 Apr 2009 - Última modificación 27 Apr 2009
Visto: 4619 (promedio diario: 5) - Clasificación: 5 De 5 - Clasificado por: 3 Impreso: 333 - Enviado por email: 1 - Comentado: 0
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Luego de leer y entender lo que los musulmanes
creen acerca de Jesús, hijo de María, puede haber algunas preguntas que vienen
a la mente o asuntos que necesitan aclaración. Ustedes pueden haber leído el
término “Gente del Libro” y no tener completamente claro lo que esto significa.
Así mismo, mientras se explora la literatura disponible acerca de Jesús, pueden
haberse encontrado con el nombre Issa y haberse preguntado si Jesús e Issa
eran la misma persona. Si ustedes están considerando investigar un poco más o
quizás leer el Corán, los siguientes puntos pueden serle de interés.
¿Quién es Issa?
Issa es Jesús.
Quizás debido a la diferencia en la pronunciación, mucha gente puede no estar
al tanto que cuando oyen a un musulmán hablando acerca de Issa, él de
hecho está hablando acerca del Profeta Jesús. La forma de escritura de Issa
puede tomar muchas formas: Isa, Esa, Essa, Issa, etc. El idioma árabe es escrito
en caracteres árabes, por lo que cualquier sistema de transliteración trata de reproducir
el sonido fonético sin importar cuál sea la ortografía, todas indican a Jesús, el
Mensajero de Dios.
Jesús y su gente hablaban arameo, un
idioma de la familia Semita. Hablados por más de 300 millones de personas a lo
largo y ancho del Medio Oriente, el Norte de África y el Cuerno de África, los
idiomas Semitas incluyen, entre otros, el árabe y el hebreo. El uso de la
palabra Issa es de hecho una más cercana traducción de la palabra aramea
para Jesús: Eeshu. En hebreo esto se traduce como Yeshua.
Traducir el nombre de Jesús a idiomas no
Semitas complicó las cosas. No había ninguna “J” en ningún idioma hasta el
siglo catorce. Cuando el nombre semita de Jesús fue traducido al Griego, este se
volvió Iesous, y en Latín, Iesus. Posteriormente, la “I” y la “J” fueron usadas alternativamente; y
finalmente el nombre transicionó al español como Jesús. La “S” final es un indicativo del idioma griego, donde todos los nombres masculinos terminan en “S”.
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Arameo
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Árabe
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Hebreo
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Griego
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Latín
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Inglés/Español
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Eeshu
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Eisa
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Yeshua
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Iesous
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Iesus
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Jesus/Jesús
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¿Quiénes son “La Gente del Libro”?
Cuando Dios se refiere a la Gente del
Libro, está hablando principalmente acerca de los judíos y los cristianos. En el
Corán, el pueblo Judío es llamado Bani Israil, literalmente los hijos
de Israel, o comúnmente los Israelitas. Estos grupos
distintivos siguen, o siguieron, la revelación de Dios como fue revelada en la
Tora y el Evangelio. Ustedes también pueden oír de los judíos y los cristianos
referidos como “La Gente de la Escritura”.
Los musulmanes creen que los libros
revelados divinamente antes del Corán han sido perdidos en la antigüedad o
cambiados y distorsionados, pero también reconocen que los verdaderos
seguidores de Moisés y Jesús fueron musulmanes que adoraron Un Dios con
verdadera sumisión. Jesús, hijo de María, vino a confirmar el mensaje de Moisés
y a guiar a los hijos de Israel de vuelta al camino recto. Los musulmanes creen
que los judíos (hijos de Israel) negaron la misión y el mensaje de Jesús, y los
cristianos incorrectamente lo elevaron al status de Dios.
“Di: ¡Oh, Gente del Libro! No os excedáis en
vuestra fe tergiversando la Verdad, y no sigáis las pasiones de quienes se
extraviaron anteriormente e hicieron que muchos [también] se extraviaran, y se
desviaron del camino recto”. (Corán 5:77)
Ya hemos
discutido en partes previas cómo el Corán trata extensivamente acerca del Profeta
Jesús y su madre María. Sin embargo, el Corán también incluye muchos versículos
donde Dios habla directamente a la Gente del Libro, particularmente a aquellos
que se llaman a sí mismos cristianos.
Dios también
dirige la atención al hecho de que los cristianos (aquellos que siguen las
enseñanzas de Cristo) y los musulmanes tienen mucho en común, incluyendo su
amor y su respeto por Jesús y todos los Profetas.
“Los más allegados a los creyentes en afecto
son quienes dicen: Somos cristianos. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes
y monjes [sabios y desapegados], y por que no son soberbios. Y cuando oyen lo
que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas
porque reconocen la Verdad. Dicen: ¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos pues,
entre quienes son testigos [de la Verdad]”. (Corán 5:83)
Como Jesús, hijo de María, el Profeta Muhammad
vino a confirmar el mensaje de todos los Profetas anteriores a él; llamó a la
gente para que adoraran al Único Dios. Su misión, sin embargo, fue diferente a
la de los antiguos Profetas, (Noé, Abraham, Moisés, Jesús y otros) en un
aspecto. El Profeta Muhammad fue enviado para toda la humanidad,
mientras que los Profetas anteriores a él vinieron específicamente para su
propio tiempo y su propio pueblo. El advenimiento del Profeta Muhammad y la
revelación del Corán completaron la religión que había sido revelada a la Gente
del Libro.
Y Dios habló al Profeta Muhammad en el Corán
y le pidió que llamara a la Gente del Libro diciendo:
“Di: ¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una
creencia común a nosotros y vosotros: No adoraremos sino a Dios, no Le
asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como divinidad fuera
de Dios”. (Corán 3:64)
El Profeta Muhammad dijo a sus compañeros,
y por lo tanto a toda la humanidad:
“Yo soy el más cercano de toda la
gente al hijo de María, y todos los Profetas son hermanos y no hay ningún
profeta que haya venido entre él y yo”.
Y también:
“Si un hombre cree en Jesús y luego
cree en mí obtendrá una doble recompensa”. (Sahih Al-Bujari)
El Islam es
una religión de paz, respeto y tolerancia, y aplica una actitud justa y
compasiva hacia otras religiones, particularmente con respecto a la Gente del
Libro.
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