La creencia en la “fe sola” es rechazada por
la Biblia
Los cristianos creen que los seres
humanos deben alcanzar la “justificación” antes de entrar al Cielo. Los cristianos
occidentales afirman que ellos alcanzan esta “justificación” simplemente por la
“fe sola”. Sin embargo, esta doctrina de la “fe sola” es rechazada por la
propia Biblia. Es interesante notar que la palabra “fe” aparee más de 200 veces
en el Nuevo Testamento, y sólo una vez está relacionada con la palabra
“sola”. Y en esa única vez en que las dos palabras aparecen juntas, la doctrina
es de hecho rechazada por completo:
“Vosotros veis, pues, que el
hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. (Santiago 2:24)
En efecto, el pasaje en su totalidad
parece negar la doctrina de la “fe sola”. Leemos en Santiago 2:14-18:
14. “Hermanos míos, ¿de qué
aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarlo?
15. Y si un hermano o una hermana
están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16. y alguno de vosotros les dice:
Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias
para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
17. Así también la fe, si no tiene
obras, es muerta en sí misma.
18. Pero alguno dirá: Tú tienes
fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por
mis obras”. (Santiago 2:14-18)
Incluso Satanás creía en Dios, sin
embargo no acompañó esta creencia con su juramento de lealtad ni con sus obras.
La Biblia continúa:
19. “Tú crees que Dios es uno; bien
haces. También los demonios creen, y tiemblan.
20. Mas, ¿quieres saber, hombre
vano, que la fe sin obras es muerta?
21. ¿No fue justificado por las
obras Abraham, nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22. ¿No ves que la fe actuó juntamente
con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?
23. Y se cumplió la Escritura que
dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo
de Dios.
24. Vosotros veis, pues, que el
hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
24. Asimismo también Rahab, la
ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los
envió por otro camino?”
(Santiago 2:19-25)
Algunos cristianos afirman que es
suficiente con declarar a Jesús como el salvador y Dios, después de lo cual la
persona “renace”. Ellos creen que esta única experiencia —de declarar a Jesús
como el salvador personal— es suficiente para que uno se asegure la entrada al
Reino de los Cielos. Sin embargo, este concepto es rechazado por la propia
Biblia. El versículo 7:21 de Mateo nos dice que declarar a Jesús como Señor de
uno no es suficiente, sino que uno debe obedecer los mandamientos de Dios para
alcanzar la salvación:
“No todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los Cielos”. (Mateo 7:21)
Dios dará a cada hombre en proporción a
lo que se ha ganado con sus propias manos (es decir, con sus obras). La vida
eterna en el Reino de los Cielos sólo puede ser alcanzada con la persistencia
en hacer obras buenas. Leemos en la Biblia:
“Dios pagará a cada uno conforme a
sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y
honra e inmortalidad”. (Romanos 2:6-7)
Por lo tanto, la Vida Eterna depende
de que se haga el bien. La Biblia dice que aquellos que hacen el bien (es
decir, buenas obras) alcanzarán el Cielo, y que aquellos que hacen el mal (es
decir, malas obras) entrarán al Infierno.
“…los que hicieron lo bueno, saldrán
a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de
condenación”. (Juan 5:29)
La salvación no se alcanza de un día
para otro como algunos cristianos creen, sino que es algo que debe ser
trabajado a lo largo de toda la vida, como dice la Biblia:
“…ocupaos en vuestra salvación con
temor y temblor…”. (Filipenses 2:12)
La Biblia dice también:
“Mas el que persevere hasta el
fin, éste será salvo”. (Mateo 24:13)
En la Biblia se registra que Jesús, que
la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, dijo que para entrar a
la vida celestial uno debe obedecer los mandamientos de Dios. Esta es una
indicación clara de que la fe sola no es suficiente para alcanzar la salvación,
sino que, por el contrario, la entrada a la vida celestial depende de la
obediencia a los mandamientos de Dios. La Biblia dice:
Jesús contestó: “…Mas si quieres
entrar en la vida, guarda los mandamientos”. (Mateo 19:17)
El peligro de la doctrina de la “fe sola”
Hay un gran peligro en la prédica de una
doctrina que trivializa la importancia de las obras. A menudo, muchos cristianos
piensan que ya que Jesús los absolvió de sus pecados, no tienen necesidad de
permanecer lejos de los estilos de vida pecaminosos. En otras palabras, Jesús
les ha dado un “pase libre” para el pecado. Y es por eso que encontramos que
muchos cristianos pecan durante toda la semana y sólo van a la iglesia los
domingos, satisfechos con la idea de que han sido salvados sin importar lo que
pase. La doctrina de “una vez salvo, siempre salvo” lleva a la negligencia en
los deberes de uno para con Dios. Una religión que predica tal creencia sólo
causa que sus seguidores se alejen de la rectitud. La religión del Islam, por
su parte, advierte a sus seguidores que la Gracia de Dios es alcanzada por la
creencia y las buenas obras, y que uno debe esforzarse por alcanzar el
Paraíso. Es por esto que los musulmanes rezan 5 veces diarias, para que puedan
alcanzar la Gracia de Dios y la salvación. Es una lucha constante hacia la
rectitud a lo largo de toda la vida, no sólo un evento único.
La doctrina de la “fe sola” es blasfema,
puesto que no nos fue enseñada por Dios Todopoderoso. La “fe sola” no se
encuentra en el Corán. Más aún, esta doctrina no puede hallar fundamento en la
Biblia. No es apropiado seguir una creencia que no tiene base escritural alguna.
Conclusión
La Salvación se alcanza mediante la
consecución de la Gracia de Dios, y esto se hace con la mezcla de creencia
interior y buenas obras. Esta es una creencia que encuentra soporte tanto en el
Corán como en la Biblia. La promesa de Dios es que la Gracia se obtiene a
través de la fe interior y las buenas obras, en contraste con la “fe
sola”.
Algunas personas pueden creer que se
les ha prometido el Cielo por la “fe sola”; sin embargo, ¿esto significa que realmente
van a entrar al Cielo? El mero hecho de creer en algo no lo convierte en una
realidad. ¿Con qué frecuencia encendemos la televisión y escuchamos a los
tele-evangelistas proclamar que podemos ser salvados simplemente por decir que
Jesús es nuestro Señor? A menudo podemos cambiar el canal sólo para ver a
alguien más prometiéndonos que podemos perder 50 libras de peso en un mes
simplemente atándonos algunas correas de ejercicio en el abdomen. ¿Esta promesa
es menos dudosa que la promesa del Cielo del tele-evangelista?
Qué tonta sería una persona si compra
una de estas correas de ejercicios y confiara sólo en eso, sin preocuparse por
sus propias obras (es decir, dieta, ejercicio, etc.) Esa persona —si se vuelve
descuidada con su dieta y ejercicio— eventualmente obstruirá sus arterias con
grasa y morirá de un ataque al corazón, sin importar su creencia interna en que
iba a perder 50 libras. La creencia islámica es que los pecados son manchas
negras en el corazón espiritual. Con suficientes pecados, el corazón entero se
cubrirá de oscuridad y morirá. Los pecados obstruyen el corazón espiritual del
mismo modo en que la grasa obstruye las arterias del corazón físico. Aquel que
le presenta un corazón ennegrecido a Dios no entrará al Cielo, a pesar de su
creencia en el concepto de “fe sola”. Una persona que se basa en esta creencia
es como la que pone su confianza en la correa de ejercicio: por un tiempo,
estas personas se sienten ilusionadas y contentas con la promesa, pero
eventualmente la realidad desnudará su fea cabeza, y todos los hombres serán
responsables de sus obras.
Una correa mágica de ejercicio hace que
la gente se vuelva negligente en relación a la dieta y el ejercicio, pues ellos
creen que la correa será más que suficiente para compensar su falta. Del mismo
modo, el concepto de “fe sola” hace que la gente sea negligente con las obras.
Cuando esta gente muera, les molestará el no haber dedicado sus vidas para
acumular buenas obras con el fin de obtener la Gracia de Dios. La gente debe
dedicar sus vidas a hacer obras buenas en lugar de comprar la promesa de un
viaje sin esfuerzo al Paraíso sobre intenciones incumplidas.
El Corán confirma la verdad, en lugar
de contentarnos con falacias: los hombres deben trabajar duro para alcanzar el
Paraíso. Es de sentido común que una gran recompensa debe exigir un gran
esfuerzo. Dios Todopoderoso dice:
“Y luchad por la causa de Dios
con sinceridad”. (Corán 22:78)
Y dice también:
“A quienes luchen
denodadamente por Nuestra causa los afirmaremos en Nuestro camino. Ciertamente
Allah está con los benefactores”. (Corán 29:69)
Debemos esforzarnos en buscar la
complacencia de Dios no sólo creyendo en nuestros corazones, sino mostrando esa
creencia con nuestros actos. Nada es más importante que la creencia de corazón,
pero esto no niega la importancia de las acciones de las extremidades. Las
obras sin la fe no son sinceras, la fe sin las obras es hipocresía.
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