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La gracia, la fe y las obras (parte 3 de 4): La gracia de Dios


Descripción: La relación entre la fe interior y las buenas obras en el Islam. Parte tres: La noción falsa de que uno “se gana” el Cielo sólo a través de la creencia interior y las buenas obras.
Por J. Hashmi (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 13 Jun 2011 - Última modificación 13 Jun 2011
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Categoría: Artículos > Actos de adoración y ritos > Los cinco pilares del Islam y otros actos de adoración

La gracia de Dios

Algunas personas pueden pensar que el Islam enseña que el Paraíso puede ser ganado por las obras propias. Esto no es verdad, la creencia islámica es que ni la fe ni las obras pueden llevarnos al Cielo. Por el contrario, sólo la Gracia de Dios y Su Misericordia pueden permitirnos entrar al Paraíso. Creer otra cosa es cuestionar el poder de Dios y Su Soberanía absoluta. Dios es El Perdonador, y afirmar que un hombre puede concederse a sí mismo el perdón es hacer a un lado los Nombres y Atributos de Dios. Eso sería exaltar la creación (es decir, a uno mismo) al estatus del Creador, haciéndose uno mismo copartícipe en la Gloria y el Poder de Dios, lo que configura el pecado atroz del shirk, es decir, asociarle copartícipes a Dios en la adoración.

Una casa en esta vida mundana cuesta un precio determinado. Mientras mejor y mayor es, más cuesta. Una mansión cuesta más que una casa de tamaño regular, y un palacio cuesta más que una mansión. ¡Uno sólo puede imaginarse cuánto cuesta un palacio en el Paraíso! Si los hechos fueran nuestra moneda, entonces la verdad es que ninguno de nosotros podría ahorrar suficientes obras buenas para pagarse ni siquiera un centímetro cuadrado de propiedad en el Paraíso. Una de las razones por las que los seres humanos jamás acumularíamos suficientes obras buenas es que ya tenemos una deuda fuerte. Ninguna cantidad de obras buenas puede pagarle a Dios Todopoderoso por lo que nos ha brindado, como la vista, el oído y demás. Por lo tanto, la conclusión es que ningún ser humano puede ganarse el Paraíso por sus propios méritos o con sus obras.

Nadie va a alcanzar la salvación eterna por su propio nivel de fe o por sus obras, sino que ésta sólo puede lograrse a través de la Gracia de Dios. El Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

 “…Tengan en cuenta que ninguno de vosotros puede alcanzar la salvación sólo en virtud de sus propias obras”.

La gente le preguntó: “Oh, Mensajero de Dios, ¿ni siquiera tú?”

A lo que el Profeta respondió: “Ni si quiera yo, a menos que Dios me abarque con Su Misericordia y Su Gracia”.

Se sabe que el hombre más recto y justo de la humanidad fue el Profeta Muhammad y, sin embargo, nos encontramos con que incluso él entrará al Paraíso sólo por la Gracia de Dios. Esto se hace más claro en otro Dicho Profético (hadiz) en el que se nos relata sobre el hombre que hizo buenas obras toda su vida y luego pensó que iría al Paraíso con base en ellas, sin la Gracia de Dios. Este tipo de persona —que es tan arrogante como para pensar que sus propias obras le merecerían el Paraíso— será arrojado al Infierno, puesto que no creyó en la Gracia de Dios.

Sin embargo, esto no disminuye la importancia de la fe y las obras. Los musulmanes creen que Dios Todopoderoso concede Su Gracia y Misericordia a aquellos que tienen fe y que hacen buenas obras. Dios Todopoderoso dice:

“Él responde las súplicas de quienes creen y obran rectamente, y les acrecienta Sus gracias”. (Corán 42:26)

Dios Todopoderoso nos dice que Su Gracia, Misericordia y Amor son para aquellos que “creen” y que hacen “buenas obras”:

“Por cierto que el Clemente hará que quienes hayan creído y obrado rectamente sean queridos por los hombres”. (Corán 19:96)

Los musulmanes creen que Dios ama a los que actúan bien y que Él aborrece a los malvados. Esto contrasta con lo que dicen algunos cristianos, por ejemplo, que Dios ama a todos, incluyendo a los malvados, peligrosos y pecadores. Sin embargo, esta idea es rechazada incluso en la Biblia:

“Dios está airado contra el impío todos los días”. (Salmos 7:11)

“¡Oh,  cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, y viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores!” (Job 21:17)

La idea de que Dios ama a todo ser humano puede ser un buen y suave ideal neo-hippy, pero no tiene sentido y no es compatible con el Mensaje de Dios. Los cristianos creen también que Dios creó el Infierno, y que algunos humanos serán enviados allí. ¿Acaso Dios ama a aquellos que Él Mismo condena al Infierno? Si este es el caso, entonces, ¿qué clase de amor es? Si Dios realmente odia el pecado y no al pecador, entonces, ¿por qué el pecador —no el pecado— será arrojado al Infierno?

De seguro, Dios no ama al malvado. ¿Qué clase de Dios amaría a Adolf Hitler, Stalin, el Faraón, y tantos otros opresores malvados? No, Dios no ama a los asesinos, violadores y criminales. Creer que Dios ama a los malvados es cuestionar la Justicia de Dios. Por el contrario, decimos que Dios sólo ama al bueno y odia al malo. Sin embargo, un Atributo de Dios es que Él es el Más Misericordioso, de modo que si el malo se vuelve hacia Él con arrepentimiento sincero, Dios lo aceptará rápidamente.

Para concluir el tema, quienquiera que es amado por Dios entrará en la Morada del Cielo, y Dios da Su Amor y Su Gracia a los que hacen el bien, aquellos que creen con sinceridad verdadera y que hacen obras de justicia. Dios da Su gracia sólo a aquellos que se esfuerzan por alcanzarla. ¿Cómo podría alguien esperar alcanzar la Gracia de Dios sin trabajar con ambas manos para obedecer los mandamientos de Dios?

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Partes de este artículo
La gracia, la fe y las obras (parte 1 de 4): Los componentes de la fe
La gracia, la fe y las obras (parte 2 de 4): Palabras, actos, y el amor de Dios
La gracia, la fe y las obras (parte 3 de 4): La gracia de Dios
La gracia, la fe y las obras (parte 4 de 4): La “fe sola” y la Biblia
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