Introducción
El Islam es una religión que da
importancia tanto a la creencia interior como a las obras externas. Ser un musulmán
no sólo implica que uno deba realizar actos de adoración ritual ni que sólo
deba mantener cierta creencia en su corazón sin que ésta se evidencie en los
hechos de uno. Algunos creen erróneamente que el Islam pone las obras por
encima de la fe interior, cuando en realidad el Islam enseña que la fe interior
es lo primero, lo primordial y lo más importante de los cinco pilares y
fundamentos del Islam. La opinión Islámica es que tanto la creencia interior
como las obras exteriores conforman lo que se conoce en el Islam como la “fe”.
El Islam enseña que la salvación se
logra por la Gracia de Dios, y que Dios da Su Gracia a los que tienen tanto
creencia interior como buenas obras. La diferencia, entonces, entre el cristianismo
occidental y el Islam no es que una religión crea que la fe interior es
importante mientras la otra no; de hecho, tanto el cristianismo occidental como
el Islam creen que la creencia interior es el factor más integral para alcanzar
la salvación. La diferencia es que el Islam enseña que, aunque la creencia es
el factor más importante, no es el único. En este artículo examinaremos primero
el punto de vista islámico, después de lo cual se dará una mirada crítica a la
doctrina cristiana de “por fe solamente”.
Los componentes de la fe
El Islam enseña que las obras son una rama
de la fe. La fe (iman) no se define como la mera creencia interior, sino
como la suma de la creencia interior y las obras (‘amal). Así, fe y obras no son dos
entidades separadas, sino que más bien una es una parte y componente de la
otra. Por lo tanto, el debate sobre “la fe vs. las obras” no tiene relevancia
en el discurso islámico, ya que la segunda es parte y componente de la primera.
Los musulmanes creen que la fe (iman) se compone de tres partes: (1) creer
de corazón (i’tiqad), (2) afirmar dicha creencia con la lengua (qawl),
y (3) obrar en consecuencia (‘amal).
Creer de corazón
De estos tres componentes de la fe, la
creencia de corazón es considerada la más importante. Por lo tanto, incluso
desde este punto de vista, es incorrecto decir que el Islam hace hincapié en
las acciones más que en la creencia interior. Por el contrario, ninguna obra es
aceptada por Dios si uno no tiene la creencia interior correcta, tal como la
creencia de que sólo Dios debe ser adorado. Dios dice:
“Si atribuyes copartícipes a Dios tus obras
se malograrán y te contarás entre los perdedores”. (Corán 39:65)
Las obras sólo son aceptadas si se
mantiene la creencia correcta. Así, cuando Dios Todopoderoso menciona obras en
el Corán, la palabra “creer” las precede, indicando la visión islámica de que
la creencia tiene más importancia en la religión que las obras:
“Mas quienes hayan creído y obrado rectamente
serán los moradores del Paraíso donde vivirán eternamente”. (Corán 2:82)
“Dios ha prometido a los creyentes que obren
rectamente que obtendrán el perdón [de sus pecados] y una magnífica recompensa”.
(Corán 5:9)
“Y quienes hayan creído y obrado rectamente
serán recompensados con el Paraíso donde morarán eternamente”. (Corán 7:42)
“Y a quienes crean y obren rectamente, su
Señor los guiará hacia el camino que conduce a los Jardines de las Delicias por
donde corren los ríos”. (Corán 10:9)
“Por cierto que el Clemente hará que quienes
hayan creído y obrado rectamente sean queridos por los hombres”. (Corán 19:96)
“A quienes crean y obren el bien les
expiaremos sus faltas y les recompensaremos por sus buenas obras”. (Corán 29:7)
“Él responde las súplicas de quienes creen y
obran rectamente, y les acrecienta Sus gracias”. (Corán, 42:26)
Para explicar este concepto, los
eruditos musulmanes han comparado la fe con un árbol. Creer de corazón es
considerado la raíz, está oculta bajo la superficie, invisible al ojo. Sin
embargo, la raíz es la que da base sólida al árbol, sin la cual no puede haber
árbol. Las obras entonces son consideradas como lo que es visible en la
superficie, como el tronco y las ramas de los árboles. Esta es una de las
razones por las que no es apropiado debatir sobre “fe versus obras”. Una
persona puede comparar un árbol con otro, pero no es válido comparar un árbol
(fe) con sus ramas (obras). Sin embargo, si comparamos la creencia de corazón
con las acciones de los miembros, entonces sabremos que la primera es la raíz o
base, mientras las segundas son las ramas. La raíz o base siempre es más
importante que una rama. Una rama puede caerse y el árbol seguirá en pie, o
brotará de nuevo, pero si uno corta la raíz, entonces todo el árbol caerá y
dejará de existir.
La creencia de corazón es la base del
árbol de la fe, sin la cual éste muere. Las buenas obras son el tronco y las
ramas de este árbol; si no hay ramas sino sólo una raíz, en esencia no habrá
árbol. Mientras más ramas, más perfecto será el árbol. Por lo tanto, decimos
que la base de la fe es creer de corazón, pero está incompleta sin buenas
obras. Mientras que un árbol no es un árbol sin su tronco y sus ramas, un árbol
no puede subsistir sin su base o raíz.
Por ello, la posición islámica se
declara así: la fe (iman) es el fundamento y el pilar más importante del
Islam. La fe consiste tanto de (la creencia de) corazón como (de las acciones)
del cuerpo. La primera es más importante que las segundas, y la fe deja de
existir si la creencia está ausente.
La importancia de la creencia de
corazón puede ser demostrada por el hecho de que los actos aparentemente buenos
pueden ser invalidados si la creencia de corazón no está presente. Por ejemplo,
dar dinero en caridad para buscar la complacencia de Dios es una buena creencia
acompañada de una buena acción, y como tal hay una recompensa de Dios por ello.
Sin embargo, si uno dona dinero en caridad con la intención de hacer alarde
ante la gente de la generosidad de uno, entonces esta es una acción aparentemente
buena pero con una intención malvada y una creencia interior corrupta y, como
tal, no logra en absoluto la complacencia de Dios. El Profeta Muhammad, que la
misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
“Las acciones son juzgadas según
sus intenciones”. (Sahih Al-Bujari,
Sahih Muslim)
Lo que esto significa es que las
acciones de la lengua o las extremidades no sirven de nada si no están
arraigadas en la creencia de corazón.
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