La eternidad en el Más Allá
Los placeres de este mundo son
transitorios, mientras que las alegrías del más allá son eternas. En esta vida,
cuando una persona disfruta de algo, es sólo por un corto periodo de tiempo
antes de que se aburra de ella y proceda a la búsqueda de algo distinto, o tal
vez no sienta ya la necesidad de ella por completo. En cuanto a los placeres
del Paraíso, las personas nunca se sentirán aburridos, sino que por el
contrario, su bondad se incrementará cada vez que se dediquen a ello.
Además, la vida de este mundo
es muy corta. Los seres humanos sólo viven por un corto tiempo. Dios dice en el
Corán.
“El goce de la vida mundanal es
corto, en cambio la otra vida es mejor para los piadosos y no serán tratados
injustamente en lo más mínimo.” (Corán 4:77)
Mientras
que en el Paraíso, la gente vivirá para siempre. Dios dice:
“…sus frutos no se agotarán jamás y
su sombra será eterna…” (Corán 13:35)
“[Sabed
que] Lo que vosotros tenéis es temporario y lo que Dios tiene es perdurable…” (Corán
16:96)
“Y
por cierto que éste es Nuestro sustento [con el que os agraciaremos], y no se
agotará jamás” (Corán 38:54)
Deleites Superiores
Los placeres de la gente del
Paraíso, como vestimentas, alimentos, bebidas, joyas y palacios, serán muy
superiores a sus contrapartes en este mundo. De hecho, no hay lugar para la
comparación, ya que incluso el más pequeño espacio en el Paraíso es mejor que
este mundo y todo lo que hay en él. El Profeta Muhammad, que Dios lo alabe, dijo:
“El espacio que ocupa un
lazo en el Paraíso es superior a todo lo que ilumina el sol” (Mishkaat al-Masaabih
3/85, no. 5615)
Libre de toda Impureza
El Paraíso está libre de todas
las impurezas de este mundo. Comer y beber en esta vida se traduce en la
necesidad de excreción y sus asociados olores desagradables. Si una persona
bebe vino en este mundo, pierde su conciencia. Las mujeres en este mundo
menstrúan y dan a luz, lo que es fuente de dolor e incomodidad. El Paraíso está
libre de todas estas molestias: su gente no orina, ni defeca, ni escupen o
sufren catarro. El vino del Paraíso, como se describe por su Creador, es el
siguiente:
“…será blanco y delicioso para
quienes lo beban, y no les provocará jaqueca ni embriaguez.” (Corán 37:46-47)
El agua del Paraíso no se corrompe,
y su leche nunca cambia de sabor:
“...hay
ríos de agua cuyas propiedades son inalterables, ríos de leche que siempre
tendrá buen sabor...” (Corán 47:15)
La mujer del Paraíso es pura y
libre de menstruación, hemorragia postparto y otras impurezas, y todos estarán
libres de orín y heces. Dios dice:
“...tendrán esposas puras, y morarán
allí eternamente” (Corán 2:25)
El profeta respondió a una
persona cuando se le pregunto cómo los habitantes del Paraíso harán sus
necesidades fisiológicas:
“Ellos excretarán a
través de la transpiración, que tendrá la fragancia del almizcle…” (ibn
Hibbaan)
Lo que hemos mencionado ha sido
una simple comparación con el fin de comprender la naturaleza del Paraíso, pero
como dijo Dios de sus placeres, son verdaderamente ocultos.
“Nadie sabe la alegría que le espera
[a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.” (Corán, 32:17)
El Paraíso: No hay nada que se le
compare
Los placeres del Paraíso
superan la imaginación y desafían toda descripción. Son como nada conocido a la
gente de este mundo, no importa lo avanzado que puede llegar a ser, lo que sea
no se compara con las alegrías del más allá. Como se menciona en varios
informes, no hay nada como el Paraíso:
“Sus fuentes de luminosidad, plantas aromáticas, espaciosos palacios,
ríos fluyentes, frutas frescas, hermosos cónyuges, abundantes vestimentas, con
eterno placer, en hermosas construcciones…”. (Ibn Maayah, Ibn Hibbaan)
Uno de sus compañeros le preguntó
al Profeta acerca de los edificios del Paraíso y él respondió con una
maravillosa descripción:
“Ladrillos de oro y plata, mezcla de almizcle, perlas y zafiros,
y pisos de azafrán. Quien ingrese tendrá felicidad eterna y no conocerá la
miseria, vivirá allí eternamente y ya no morirá. Sus vestimentas jamás se
desgastarán…” (Ahmad, at-Tirmidhi, ad-Daarimi)
Dios
dijo:
“Y cuando contemples el Paraíso, sólo
encontrarás delicias y un gran reino” (Corán 76:20)
Lo que Dios nos ha mantenido
oculto sobre los placeres del Paraíso está más allá de nuestra capacidad de
comprender. El Profeta narró que Dios dijo:
“He
preparado para mis siervos lo que ningún ojo vio, ningún oído oyó, ni la mente
puede imaginar.” Si quieres comprender esto recita (el versículo Coránico):
“Nadie sabe la alegría que le espera
[a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.” (Corán 32:17)
En otra narración:
“No te preocupes por
lo que tu Señor te ha descrito; lo que no te ha descrito es todavía más
maravilloso…” (Sahih Muslim)
En otros artículos, trataremos
de mencionar algunos de los detalles específicos del Paraíso, tal como fueron descritos
por Dios y Su último Profeta.
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